La Isla de Ons, junto con otros islotes como Onza, Centolo o Freitosa, forman el archipiélago de Ons. Esta isla es la más grande, con casi 6 kilómetros de largo y más de uno de ancho, y no se encuentra muy retirada de “tierra firme” puesto que a 4 kilómetros encontramos ya la Península. Es toda una joya de la provincia de Pontevedra y un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza mientras se explora su terreno.

A pesar de su reducida extensión, esto no quiere decir que esté vacía. De hecho, hay varios restaurantes entre los que destaca Casa Acuña por ser un centro de reuniones para los marineros que por allí pasaban desde 1945. También tienes la posibilidad de alojarte en alguna de sus típicas casas isleñas o simplemente desplazarte durante un día para disfrutar de ella.

Isla de Ons | Wikipedia (Txo, Public Domain)

Entre las actividades que se pueden vivir en la isla, además de disfrutar de alguna de sus playas vírgenes y solitarias, podrás hacer varias rutas de senderismo guiadas para conocerla al completo. Las más comunes son: la Ruta Sur, que como su propio nombre indica atraviesa el sur de la isla y podrás visitar el Buraco do Inferno, uno de los atractivos más llamativos para los turistas; la Ruta Norte, en la cual disfrutarás de los acantilados de la costa además de visitar alguna aldea; y la Ruta del Faro, una pequeña caminata que llegará hasta el Faro de Ons construido en 1926, en el cual continúa trabajando un farero.

Isla de Ons | (Mirador do Inferno) - Flickr (Miguel, Attribution 2.0 Generic)

Además de todas estas actividades y planes de descanso, la Isla de Ons si es conocida por algo es por su misticismo y sus leyendas. Quizás una de las más conocidas sea la leyenda de El Buraco do Inferno (el lugar nombrado anteriormente). Durante muchos años, el Buraco do Inferno, que es una grieta gigantesca en la tierra que baja directamente al mar, ha aterrado a los habitantes de esta isla. Durante mucho tiempo, las olas y el viento que azotaban a la pared rocosa cercana al mar producían unos sonidos que, por aquellas personas, eran vistos como gritos o sollozos, por lo que se creía que esa grieta tenía una conexión directa con el infierno.