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ANDALUCÍA

Descubre los 5 postigos que tuvo la muralla de Sevilla

Es el momento de descubrir la historia y donde se encontraban esos 5 postigos que tuvo la muralla de la ciudad de Sevilla.

Plaza de España. Sevilla

Imagen de Francisco Colinet en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0 Plaza de España. Sevilla

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No es ningún secreto que Sevilla es una de las ciudades más importantes del mundo, a nivel tanto histórico como cultural. Por ese mismo motivo, jamás dejará de sorprendernos. Hay quien desconoce que hasta el siglo XIX, la ciudad contaba con un total de 13 puertas y unos 5 postigos que permitían entrar y salir de esa Sevilla amurallada.

Lo que es un hecho es que, con el paso del tiempo, todo esto fue derribado a excepción del conocido como postigo del Aceite que continúa en pie. En la actualidad se conoce estos postigos como las puertas de servicio. Es más, por eso tenían nombres tan peculiares: Aceite, carbón, jabón, basura y cuco. La diferencia con el resto de puertas está en el rango que tenían, como explica el periodista Juan Miguel Vega.

En el libro ’20 maneras de entrar en Sevilla’, profundiza mucho más en este aspecto de la ciudad. Es más, expresa que “existían puertas principales, algunas se mantenían abiertas durante las 24 horas del día, otras servían para determinar la salida del Sol”. Después, añadía, estaban “los accesos que desempeñaban un papel secundario, los postigos, que se cerraban al caer la noche”. Por lo tanto, es el momento de descubrir dónde se encontraban los cinco postigos de Sevilla y cuáles eran sus funciones.

Postigo del Carbón

Según cuenta la leyenda, el caid Axataf abandonó la ciudad por ella para capitular ante nada más y nada menos que Fernando III de Castilla, allá por el año 1248. Este postigo estuvo situado en la misma esquina de las calles Postigo del Carbón y Tomás de Ibarra. Tomó este nombre por la proximidad a las carbonerías de la zona, aunque también llegó a llamarse Atarazanas o, incluso, Azacanes.

Postigo del Carbón. Sevilla
Postigo del Carbón. Sevilla | Imagen de Álvaro C.E. en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Postigo del Jabón

Está situado nada más y nada menos que en la antigua judería que, hace muchísimos años, estuvo amurallada. Este nombre se debe a su localización, ya que había un gran número de artesanos que se dedicaban tanto al cuidado como a la reparación de la ropa. Este postigo fue una de las puertas de la muralla de la judería, y se situaba en lo que en la actualidad conocemos como Calle Tintes.

Postigo del Aceite

El hecho de llamarlo “Azacanes” también se ve reflejado en este postigo, denominado “del aceite”. Está situado cerca de donde, en su día, estuvo el postigo del Carbón, concretamente entre las calles Dos de Mayo, Almirantazgo y, por supuesto, Arfe. Su nombre definitivo llega a partir del siglo XV, ya que se encontraron en las inmediaciones tanto el mercado como el almacén de aceites que se llevaban en la zona, al menos, desde el año 1413.

Postigo del Aceite, Sevilla
Postigo del Aceite, Sevilla | Imagen de CarlosVdeHabsburgo en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

Postigo de la Basura

En muchas ocasiones, este Postigo llegó a denominarse como “Puerta Nueva”. Su nombre es bastante delatador ya que, en efecto, servía para entrar y salir de ese estercolero que fue la actual Resolana. Este postigo estaba, por tanto, situado al final de la conocida calle Feria. Juan Miguel Vega, en el mencionado libro, reconoce que no se sabe quién mandó abrir esta puerta, pero sí se sabe que es una por las que “penetró el agua durante la gran inundación de 1626, la mayor que ha sufrido Sevilla en su historia”.

Postigo del Cuco

Está ubicado, aproximadamente, a unos cuarenta metros de la puerta de la Macarena. Su curioso nombre se debe a una espectacular colonia de pájaros que decidió anidar en ella. Bien es cierto que, en sus inicios, no se llegó a considerar una puerta sino que era algo así como una brecha que apareció en la muralla. Con el tiempo sí que se convirtió en uno de los puntos de entrada y salida más transitados de la ciudad.

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