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Cuacos de Yuste, última morada del emperador

Elegida para la historia por Carlos I de España y V de Alemania

En la comarca de la Vera, provincia de Cáceres, Cuacos de Yuste sorprende por su exuberante naturaleza y su rico patrimonio cultural. Célebre en el mundo entero gracias al emperador Carlos I de España y V de Alemania, está pequeña localidad forma parte de la historia. La villa, declarada conjunto Histórico-Artístico, es ya una parada obligada para quienes deciden visitar Extremadura. Una naturaleza verde y desbordante regada por el río Tiétar, parajes excepcionales como Las Ollas, formas curiosas que el agua ha ido esculpiendo en las rocas, en la garganta de Cuacos. Junto a las Ollas se sitúa el Puente Romano. Valfrío, por donde discurre la garganta, repleto de frondosos bosques. No es extraño que el Emperador se fijará en este rincón extremeño. Esta tierra fue la elegida por el Emperador para retirarse tras abdicar y ceder sus títulos a su hijo Felipe II. Cuacos de Yuste fue donde pasó sus últimos días. El Monasterio del Yuste es visita obligada. Construido a principios del siglo XV, en él se instaló el monarca en 1556. Hay dos partes en el conjunto arquitectónico: el monasterio, y la residencia del Emperador. Con su llegada hubo algunos cambios y se construyeron sus dependencias, una casa-palacio sencilla. Y un dato curioso, el dormitorio del rey estaba al lado del coro de la iglesia, por lo que podía asistir a los oficios desde su propia alcoba. Un alivio para su majestad teniendo en cuenta que estaba aquejado de la enfermedad de gota. Todo el conjunto está rodeado de jardines bien cuidados, los que dieron paz a Carlos V. La belleza del lugar y su relevancia histórica, hacen que hoy el Monasterio de Yuste sea Patrimonio Nacional y Europeo. Y un lugar curioso y fuera de lo común es el Cementerio Alemán. Fuera del recinto histórico de la ciudad y muy próximo al monasterio de Yuste se encuentra este llamado Cementerio Alemán. El lugar donde fueron trasladados los restos mortales de los combatientes alemanes de la primera y segunda Guerra Mundial que llegaron a las costas y tierras españolas debido a naufragios, accidentes o al derribo de sus aviones. Sobrecoge visitarlo. También merece la pena la Casa de Juan de Austria, lugar donde, según la leyenda, vivió el conocido como Jeromín, hijo natural del Emperador, quien se convirtió en general y almirante, y al mando de la flota de su hermanastro el rey Felipe II y de las naves venecianas, papales y genovesas, consiguió el gran triunfo en la batalla de Lepanto contra los turcos. Pasear por las calles de Cuacos de Yuste es revivir la historia, pisar por donde lo hicieron aquellos importantes personajes, es una forma de conocer detalles y anécdotas de aquellos años gloriosos. Acércate hasta las plazas porticadas Mayor y de España, y por supuesto, la diminuta y bellísima Plaza de la Fuente de los Chorros y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y sus ermitas que son también monumentos importantes. Cuacos de Yuste es el lugar perfecto para una escapada en otoño. Romántico, histórico y sorprendente, naturaleza y patrimonio, la combinación perfecta.  

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| 02/03/2015

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