A Castellón no solo se va a la playa, que también, se va al cerro de la Magdalena porque es ahí donde se gestó el origen de esta bella ciudad mediterránea, un origen que hay buscar muchos siglos atrás porque este cerro estaba habitado ya en el neolítico.

Claro que no es el neolítico lo que nos lleva al cerro de la Magdalena sino el castillo almohade que allí levantaron los musulmanes en el S.X, ese es el punto exacto que se considera el origen de la ciudad, una ciudad que por orden del rey Jaime I, una vez que los cristianos vencieron a los musulmanes, se trasladó del cerro a una zona más fértil y más de huertas, la alquería de Benirabé, pero se conservan interesantes restos arqueológicos de aquella ciudad primera en el cerro de la Magdalena que no te puedes perder cuando regreses a Castellón.

Castell Vell a vista de pájaro | Imagen cortesía de Turismo de Castellón

Subir al cerro de la Magdalena es viajar en el tiempo y en la historia, además de un estupendo paseo para senderistas, y en ese viaje temporal podrás recorrer los restos de aquella ciudad primera: descubrirás la estructura que forman sus tres recintos amurallados, el Albacar, que eran los refugios temporales para la población, la Alcazaba en su parte más elevada, la Casa Andalusina que es lo más conocido de Castell Vell, el territorio del Castell y su entorno y el Poblado que es donde residía la mayor parte de la población.

Castell Vell | Imagen de Héctor de Diego Durán, cortesía de Turismo de Castellón

Además, en la zona del Albacar, descubrirás también los restos de la ermita de la Magdalena, que está escavada en la roca.

La historia de España es rica a rabiar y descubrirla a golpe de viaje nos regala experiencias únicas que son casi viajes en el tiempo: podemos conocer la Hispania romana en Segovia, en Ávila o en Lugo, Al Ándalus en Córdoba o en Granada, la celta en los castros gallegos... o la España de moros y cristianos en Castell Vell, los restos arqueológicos que representan en origen de Castellón de la Plana.