Napoleón Bonaparte, uno de los grandes nombres de la historia, siendo derrotado y completamente enfermo decidió revisar en Santa Elena todos los errores de su caída. En ese lugar de exilio sacó en claro que: “Todas las circunstancias de mis desastres vienen a vincularse con este nudo fatal: La guerra de España destruyó mi reputación en Europa, enmarañó mis dificultades y abrió una escuela para los soldados ingleses”.

Con lo cual, evidentemente, Napoleón Bonaparte sacó en claro que en España se gestó ese inicio de su gran derrota. Con lo cual, tendríamos que viajar hasta una localidad concreta: Bailén, ubicada en Jaén. En este preciso lugar fue donde las tropas napoleónicas fueron completamente vencidas en un primer instante, a campo abierto, por parte de los españoles.

Tras esta dura derrota, el propio Napoleón Bonaparte tuvo que intervenir y desviar rápidamente sus efectos en otros frentes. Después de dos siglos, esta batalla sigue más presente que nunca en nuestros días. De hecho, se ha convertido en todo un referente en cuanto al turismo de Bailén y, sobre todo, en el recreacionismo militar.

Bailén | Foto Alta Falisa en Wikipedia. Licencia CC BY-SA 4.0

Tanto es así que, año tras año, esta ciudad jienense organiza una serie de actividades: Conferencias, desfiles, visitas guiadas, talleres, actuaciones de todo tipo o, incluso, exhibiciones con armas de aquella época. Eso sí, el culmen de cualquier tipo de actividad es la recreación de la propia batalla.

Muchos de los aficionados a la reconstrucción viajan desde Europa a Bailén, con sus uniformes de época, para disfrutar de esta recreación. Anualmente, se pueden llegar a reunir miles de personas para la ocasión: Caballos, cañones y disparos de pólvora hacen que viajes a esa época de la historia de nuestro país, el siglo XIX. Hace que esté más viva que nunca.

Por si fuera poco, se realiza una simulación teatral de ese choque tan concreto entre el general Castaños y el general Dupont. Todo acabó con más de 17.000 prisioneros galos, nada más y nada menos. Cabe destacar que esta batalla se realizó el 19 de julio de 1808, por lo que las altas temperaturas eran más que evidentes.

Es ahí donde entró el papel fundamental de los habitantes de Bailén: Voluntarios, aguadores… Todos ellos mantuvieron hidratados y en pie a todos y cada uno de los soldados. Fueron un equipo. De ahí que en el escudo de Bailén se pueda apreciar un cántaro completamente agujereado. Queda representada la mujer que no dejó de suministrar esa agua tan necesaria a los soldados, a pesar de que el recipiente recibiera un balazo.

Sin lugar a dudas, un rincón perfecto de nuestra geografía española para disfrutar, como nunca, de nuestra historia en todo su esplendor.