Menorca es una de las islas más bonitas de las Baleares. Idílica de arenas brillantes, blancas y rojas, según estemos en el norte o en el sur de la isla, y rodeada por aguas cristalinas de color azul turquesa. Cuando hablamos de las playas de Menorca, lo primero en lo que pensamos es en playas paradisíacas, típicas de la costa mediterránea. La isla es uno de los destinos turísticos por excelencia, y además de sol, ofrece naturaleza virgen y caminos maravillosos para recorrer andando, en bicicleta o a caballo. Restos arqueológicos y una historia unida a los ingleses que una vez tomaron posesión de este territorio. Lo mejor de Menorca es que se ha mantenido y cuidado con mimo, y el turismo sotenible ha sido siempre su bandera. Los antiguos senderos que serpentean por la costa, se han ido arreglando y restaurando, para enlazar y hacer accesibles calas perfectas y aisladas, maravillosas para un verano tranquilo. Las playas en el sur de Menorca, migjorn, son de arenas blancas, rodeadas de preciosos bosques de pinos. La costa norte, en cambio, la tramontana, es más pronunciada, con piedras, y parajes de gran belleza. Mahón es la capital de la isla, donde la arquitectura de influencia británica es evidente. En esta zona hay bahías excepcionales, como Cala Llonga y Cala de Sant Esteve, y a 8 kilómetros encontarmos el parque natural de la Albufera des Grau, con su lago. En dirección sur, llegamos a Sant Lluis, un pequeño pueblo fundado por los franceses. Aquí encontrarás hermosas playas, como Cala Alcaufar,  Cala d'es Rafalet y Punta Prima, de arena fina y blanca. Pero si lo que buscas son calas solitarias, paradisíacas, donde alejarte de los principales nucléos turísticos, te presentamos aquí algunas de las calas más remotas y más bonitas de la Isla. No todas tienen un acceso fácil, así que prepara avituallamiento para pasar el día. Ah! Y recuerda que puedes contratar servicios de bote taximar. Vamos que te pueden acercar. Toma nota.