Cuando paseas por este lugar puedes encontrar paz, calma y una total tranquilidad. Nos referimos a un castillo ubicado en la localidad de Vila Velha de Ródão, perteneciente al distrito conocido como Castelo Branco. Un enclave único, donde la Naturaleza está más que presente. Desde ese castillo, las vistas son verdaderamente impactantes.

Lo que pocos conocen es que este lugar esconde una historia de amor de lo más peculiar. Nos situamos en el inicio. Este lugar pertenecía al último rey visigodo, el rey Wamba, que reinó entre los años 672 y 680. Él vivía en un castillo que estaba ubicado nada más y nada menos que en las puertas de Ródão, en la orilla norte del conocido río Tajo. La otra orilla, la sur, era dominada por un rey moro.

Es entonces cuando entre en juego la Reina, mujer de Wamba. Ella se enamoró del rey moro por lo que aprovechaban las ausencias del visigodo, tanto en batallas como en cacerías, para verse a escondidas. ¿Qué hacían? Sentarse en sus sillas de piedra, cada uno a un lado del río Tajo. Ellos eran felices.

Castillo del Rey Wamba | Foto: Laura Hernández

Tanto es así que el rey moro quiso tomar una decisión: Crear un túnel por debajo del Tajo, con el fin de rescatar y estar finalmente con su enamorada. Aunque se intentó, los cálculos no salieron del todo bien ya que ese túnel vio su salida por encima del nivel del agua. Ambos corrieron peligro pero, a pesar de todo, el rey moro consiguió su cometido: Fugarse con la mujer del rey Wamba a su castillo.

Como era de esperar, el visigodo no tardó en descubrir que era protagonista de una terrible traición. Quería ponerle remedio, por lo que tomó una drástica decisión: Acudir al castillo del rey moro, pero disfrazado de mendigo. A pesar de los esfuerzos, la reina sí que le descubrió y decidió delatarlo ante su amante.

El rey moro le encarceló, por lo que el rey Wamba acabó sintiendo que estaba a las puertas de la muerte. Eso sí, pidió un último deseo para cumplir: Soplar un cuerno que llevaba junto a él. De esta manera, todos y cada uno de sus soldados tendrían que avanzar hasta el castillo del rey moro para recuperar de nuevo a la reina.

Castillo del Rey Wamba | Foto: Laura Hernández

Lo lograron, por lo que la reina fue juzgada y, por tanto, sentenciada. ¿Qué destino habían decidido para ella, por orden del Rey? Ser atada a una rueda de molino y, por ende, empujada cuesta abajo hasta llegar al mismo río Tajo. Ella no daba crédito y, como producto de su enfado, antes de que fuera ejecutada decidió maldecir esa tierra. ¿De qué manera? Allá por donde pasase esa rueda, no volvió a crecer la vegetación nunca jamás.

Sin lugar a dudas, una historia de amor con un final muy poco feliz. Lo que es un hecho, eso sí, es que el Castillo del Rey Wamba es una de las joyas de Vila Velha de Ródão y, a su vez, de la Beira Baixa portuguesa. Si tienes oportunidad de acudir a esta zona, ¡no lo dudes un solo segundo!