VIAJE EN EL TIEMPO

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Calatayud vuelve a ser una ciudad en el Medievo con las Alfonsadas

La ciudad zaragozana viaja en el tiempo hasta el siglo XII para recordar su reconquista cristiana. Todo el centro y sus ciudadanos se engalanarán como en aquel entonces. ¡Es como ir al pasado!

Calatayud ya se prepara para celebrar Las Alfonsadas, una fiesta conmemorativa de la Reconquista de la ciudad por el rey Alfonso I El Batallador en el año 1120. Del 24 al 26 de junio, toda la ciudad regresará al siglo XII, en pleno medievo.

La fiesta de Las Alfonsadas fue declarada de Interés Turístico Regional en el año 2012 por el Gobierno de Aragón. Es todo un espectáculo en el que toda la ciudad hace un viaje a través del tiempo para recrear el ambiente de la Reconquista. Todos los habitantes y la localidad entera se visten y recrean con trajes de la época, adornos y escudos. Se puede disfrutar de un mercado medieval, que llena la Plaza de España y todas las calles del casco antiguo; hay espectáculos y atracciones medievales: exhibición de aves rapaces, danzas, juegos, cuentacuentos, luchas de caballeros, torneos y espectáculos en la calle.

En estos días de celebración todo el casco antiguo queda impregnado de la alegría, armonía, olores y sabores de las Tres Culturas (cristiana, musulmana y judía) que supieron convivir ejemplarmente en Calatayud. Toda la organización de la representación, que se celebra para disfrute de moradores y foráneos, corre a cargo de la “Asociación Medieval Alfonso I” en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento y la Comarca Comunidad de Calatayud.

Los actos de la fiesta comienzan el jueves por la noche con ‘la toma del castillo’, un acto teatral nocturno en el castillo que cada año cuenta una historia diferente.

El viernes por la tarde, desde el balcón del antiguo Consistorio, el Caballero o la Dama de Honor hace la lectura del Pregón de inicio de las Alfonsadas. Este año el honor recae en la actriz Nathalie Seseña –protagonista de la serie de televisión que emite Antena 3 La que se avecina– , cuya familia es originaria de Calatayud.

El viernes al anochecer tiene lugar la Capitulación de la ciudad al Rey Alfonso I El Batallador, en la Plaza del Mercado. Desde el balcón del antiguo Consistorio tiene lugar la representación en la cual Alfonso I mediante un emisario solicita al gobernador almorávide de la ciudad que entregue la plaza sin condiciones. Y el Rey y toda su tropa entrarán reclamando las llaves de la ciudad.

El sábado por la tarde, en el interior de la iglesia de San Pedro de los Francos, tiene lugar el acto más hermoso y solemne: se representa la entrega de las llaves de la ciudad y la firma del tratado de rendición y capitulación de los almorávides al Rey. Éstos realizan el juramento de lealtad y fidelidad al Rey Alfonso y la promesa de proteger y salvaguardar la ciudad de Calatayud del yugo infiel. A continuación el Rey arma un caballero en honor de Las Alfonsadas, un título que ostentará toda la vida. Tras este acto, el Rey acompañado de los nobles asiste a la representación de una Boda Judía.

El domingo por la tarde tiene lugar la lectura de los Fueros de Calatayud de 1131, con los que se otorgaron una serie de derechos y privilegios a la ciudad que tenían como finalidad incentivar la llegada de nuevos pobladores cristianos del norte de Aragón para repoblar la localidad, que llegó a ser la segunda ciudad en importancia en Aragón.

No podemos perdernos Las Alfonsadas, pero una vez en Calatayud no podemos dejar de admirar las excelentes obras de arte mudéjar que la presencia musulmana dejó como legado a la ciudad: las iglesias de San Andrés, San Pedro de los Francos y nuestra Señora de la Peña, así como las colegiatas de Santa María y del Santo Sepulcro; y por supuesto, impensable perderse una visita al Monasterio de Piedra, fundado por los monjes del Císter en el siglo XII y convertido en hotel e imprescindible paraje natural.

Y una vez allí, tenemos la obligación de deleitarnos con la gastronomía de la zona. Son imprescindibles el ternasco a la bilbilitana y el congrio a la bilbilitana, este pescado también forma parte de otros platos típicos como las patatas y los garbanzos con congrio. Y hablando de pescados no podremos prescindir de sus truchas, un pescado que abunda en sus ríos y que se sirven fritas con harina. También son muy típicos en la zona los productos cárnicos de cerdo como los fardeles (elaboraciones de hígado de cerdo), los chorizos, las morcillas y las güeñas. Todo ello regado con vinos de la zona que harán inolvidable la visita.

Más información:
Web Oficial de Las Alfonsadas
Turismo de Aragón

Rocío Rodríguez | Madrid
| 10/06/2016

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