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Cala del Moraig, el secreto mejor guardado de la Costa Blanca

Surgida de la montaña del Puig de la Llorenca en los años 60, es una de las playas más tranquilas y perfectas de la costa alicantina. Con un mirador, zonas para la práctica del naturismo y la bajada a la Cova dels Arcs, la escapada aquí es mucho más que una simple jornada de sol, arena y Mediterráneo.

Benitatxell es un pueblo alicantino perteneciente a la comarca de la Marina Alta. Es un término municipal pequeño, de apenas 12,55 kilómetros cuadrados, con un litoral diferente a lo que uno espera cuando se trata de la costa levantina, y es que aquí lo que abundan son los abruptos acantilados. Claro que precisamente por estos accidentes geográficos cobran más importancia si caben las calas que aparecen diseminadas por la Costa Blanca.

Algunas de estas calas, como la del Llebeig, son naturales. A este se va tras andar una preciosa senda por el acantilado, aunque se pone pronto el sol. También lleva allí desde los tiempos en los que los íberos ya poblaban el lugar la cala del Testos, muy pequeña, a la que, para bajar, hay que hacer un poco de escalada con una cuerda allí instalada y donde lo habitual es que se practique nudismo.

Precisamente al lado, tan cerca que se puede ir nadando de una a otra, se encuentra nuestra protagonista, la cala del Moraig. Es reciente, creada en la década de los 60 de donde solo había montaña, en un programa de intervención de costas que, mediante voladuras, crearon espacio para una nueva playa; una nueva oferta que se sumaba a la popular y peligrosa Cova dels Arcs.

La cala del Moraig es una de las que tiene más encanto en la provincia de Alicante. Se llega tras una bajada pronunciada (lo cual implica una subida igual de pronunciada), aunque los dos chiringuitos con los que cuenta dan buena cuenta de un refrescante premio antes y después de la jornada de mar, arena fina y preciosos paisajes para los que quieran aprovechar las rutas clásicas de los acantilados y caminarlas. De hecho, justo encima de la cala hay un mirador rodeado de una balaustrada de madera, que casi siempre está desierto y que se ha convertido en un lugar ideal para fotografiar.

No es una playa 100% nudista, aunque suele reservarse para el naturismo la zona alejada de la entrada a la playa. De todos modos, la convivencia entre ‘textiles’ y nudistas es buena, por lo que no hay cotos reservados para unos u otros.

Estamos en la montaña del Puig de la Llorença. Un segundo mirador está orientado tierra adentro, al interior. No solo se puede ver el pueblo, situado unos kilómetros alejado de la playa, sino también Jávea, Dénia y Cullera los días más claros. Es un buen punto de salida para una excursión a la Cova dels Arcs, una gruta con un río de agua dulce de la que solo se han explorado unos pocos kilómetros y donde hay que tener mucho cuidado si se decide bucear allí. Por encima, una gran falla natural.

Cuando los clichés sobre turismo masificado solo hablan de las playas de la Comunidad Valenciana para identificarlas como las más populosas, la realidad nos demuestra que aun es posible encontrar tranquilidad en el Levante español, con playas y calas desconocidas para el gran público que bien pueden ser el marco perfecto para una escapada tranquila. Imposible no enamorarse de la del Moraig.

Más información:
Salco La Cumbre
Ayuntamiento de Benitatxell
Turismo de la Comunidad Valenciana

 

Sergio Cabrera | Madrid
| 29/06/2015

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