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Bocairent: La última gran batalla entre moros y cristianos

La Nit de les Caixes marca el inicio de la batalla y la fiesta.

En un municipio del interior valenciano, ubicado en el Valle de Albaida, se celebra una de las fiestas patronales de invierno más concurridas del panorama nacional. En Bocairent, desde este fin de semana hasta el próximo jueves día seis, moros y cristianos regresan del pasado para disputarse el control de la villa, bajo la atenta mirada del santo patrón San Blas. Sus gentes coinciden en que el origen de dicha festividad hay buscarlo en el siglo XVI, cuando las milicias desfilaban por las calles de Bocairent; si bien, la configuración de la fiesta tal y como hoy la conocemos procede del año 1860. Desde entonces, durante los días que dura esta carismática celebración la población se divide en dos bandos -moros y cristianos- aglutinados en nueve filaes o comparsas (cinco cristianas: espanyoletos, granaderos, contrabandistas, suavos y estudiantes; y cuatro moras: moros viejos, moros marinos, marrocs y mosqueteros). Cada una de estas comitivas dispone de su propia indumentaria oficial y elementos característicos, expuestos durante todo el año en el Museo Festero de la localidad. La fiesta arranca con la Nit de les Caixes (1 de febrero, 19:30 h.), un acto en el que los bocairentinos, vestidos con mantas tradicionales, recorren la villa con farolillos y tambores anunciando el comienzo de la festividad, en honor a San Blas desde 1632. Al día siguiente, se produce la conocida como Entrada de Moros y Cristianos, tras la interpretación de los correspondientes himnos en la plaza del ayuntamiento. Por las calles principales de Bocairent desfilan las filaes de uno y otro bando, primero los cristianos a golpe de pasadoble, después los moros al ritmo de sus emotivas marchas. Se trata de uno de los momentos más espectaculares de la fiesta debido al mágico colorido que inunda cada rincón de esta localidad valenciana. No obstante, uno de los actos más emblemáticos y místicos para los bocairentinos se lleva a cabo el tercer día, el Día de San Blas, en el que se lleva a cabo una solemne procesión que concluye cuando la imagen del santo llega al ayuntamiento. En ese instante, repican con fuerza las campanas, la multitud clama “Vitol al Patrón Sant Blai”, las luces se apagan y un sinfín de papeles se abalanzan sobre el santo antes de su entrada al templo. Durante el cuarto día (martes 4 de febrero) la guerra envuelve todo Bocairent, es el Día de Moros y Cristianos, también llamado Día de las Embajadas, en el que se celebra la epopeya de la reconquista, relatada –cómo no podía ser de otro modo- por un incesante estallido de pólvora. Los primeros en hacerse con el control del castillo son los moros, sin embargo, tras el parlamento los cristianos logran recuperar el dominio de la fortaleza y, por tanto, del pueblo. A la mañana siguiente (miércoles, 5 de febrero), el pueblo sube en romería a la Ermita del Santo Cristo, de ahí el nombre de este quinto día. Una vez concluida la misa de Acción de Gracias, el embajador musulmán recita el “Despojo del Moro”, desprendiéndose de sus vestiduras y convirtiéndose al cristianismo. Tras el acto, se disfruta de un almuerzo entre hogueras, para por la tarde, proceder al cambio de Bandas, quedando determinados ya los capitanes y alféreces del próximo año. Los festejos culminan en Bocairent al sexto día con la Salida, en una misa de difuntos. De este modo se clausura esta ceremoniosa fiesta declarada de Interés Turístico, al menos hasta febrero del año siguiente, cuando moros y cristianos volverán a verse las caras entre sus empinadas calles atestadas de gente dispuesta a pasárselo en grande.

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| 02/03/2015

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