Más allá de sus imperfecciones, las mismas que nos hacen valorar tantísimo la tecnología satelital que ha permitido a la cartografía crear mapas en las últimas décadas con una exactitud jamás vista anteriormente, los mapas mediavales siguen atrayendo por su belleza. Realizados a mano, con sumo cuidado, son prácticamente un libro ilustrado, más que unas cartas geográficas.

Es el caso del Mapamundi de los Cresques, también conocido como el Atlas catalán. Se trata del mapa cartográfico medieval más importante del siglo XIV de los que se realizaron en la Corona de Aragón. Aunque no está firmado ni datado, las averiguaciones que se han realizado sobre él han permitido descubrir que lo realizó el cartógrafo mallorquín Cresques Abraham, alrededor de 1375.

Su importancia radica en que es el primer atlas conocido que incorpora una rosa de los vientos, de ahí que se custodie con mimo en la Biblioteca Nacional de Francia.

¿Y por qué está en París, si está creado en nuestro país? Porque, realmente, pertenece al Estado Francés desde el mismísimo siglo XIV, ya que se trata de un regalo. Concretamente, del que quiso hacer el por entonces infante Juan, duque de Gerona y que más tarde se convertiría en Juan I de Aragón, como regalo por su entronización a Carlos VI de Francia. No fue realizado 'ex profeso', pues el mapamundi ya estaba realizado, perteneciente a los archivos de la Corona en Barcelona. Eso sí, encargó a Cresques y su hijo que añadieran al mismo todas las informaciones útiles que para Francia pudiera completar el mapa, por lo que pagó 150 florines de oro de Aragón y 60 libras mallorquinas.

Hoy el mapamundi de Cresques vuelve a estar de actualidad por ser una de las novedades que acaba de lanzar Educa Borras, la mítica firma española de puzzles desde 1894. Así, los amantes de la cartografía antigua tienen la oportunidad de crear en su casa una réplica de las dos hojas más importantes del atlas, las del mapamundi mediterráneo en sí, al completar las 3.000 piezas de las que consta (con unas medidas aproximadas de 120 x 85 cm.).

Si lo tuyo no son los puzzles, y París te pilla lejos, otra alternativa para ver el Atlas catalán es acercarte a Girona. Allí se encuentra una reproducción del original, concretamente en el Patronat Call de la ciudad, el museo de historia de los judíos en la región. Forma parte de la exposición permanente, dentro del área dedicada a las actividades profesionales, y permite acercarse sin prisas a un mapa increíble, lleno de detalles.

Más información:
Educa Borras
Patronat Call de Girona