Un grupo de máquinas imposibles sorprenden a los visitantes que se acercan a los antiguos astilleros de Nantes. Ubicadas en un lugar emblemático, patrimonio industrial y portuario de la ciudad, se han convertido en una de las atracciones turísticas más populares del momento. Son extraordinarias, instaladas en grandes naves y permiten crear mundos imposibles en la mente de los más pequeños... y mayores.

Y es que uno puede viajar a bordo de un elefante de 50 toneladas y 12 metros de alto o pasear sobre una rama de un árbol prototipo del futuro. También se puede descubrir, desde una pasarela, el trabajo de los creadores de estos monstruos, unas monumentales esculturas urbanas, y así entender cómo es posible que cobren vida.

Eso sí, no sin antes subir al carrusel de los Mundos Marinos, un gigante de 25 metros de alto y 22 metros de diámetro, una extraordinaria máquina inspirada en un mundo marino imaginario con tres universos distintos, tres niveles que te hacen emerger desde los fondos marinos y desde los abismos hasta la superficie del océano.

Las máquinas han llegado a Nantes para quedarse en la Île, una isla rodeada por los brazos del río Loira. De hecho, es una antigua zona industrial hoy recuperada como espacio cultural. La galería de Les Machines de l’île es un gran laboratorio donde la imaginación no tiene límites.

Estas máquinas tan fuera de lo común nacen de las manos de los constructores de la compañía La Machine, y cobran vida a la vista del público. Sus idas y venidas entre el taller de construcción y la Galerie son el nuevo motor de las antiguas naves Dubigeon, dándole a la isla un aire misterioso y, al público, un lugar en el que volver a creer en los mundos creados por Julio Verne. No hay nada comparable a ver en acción los automatismos que en su día ideó el genio Leonardo da Vinci.

La visita está amenizada por las explicaciones de los maquinistas, que te cuentan la historia y el funcionamiento de estas extrañas criaturas, a la vez que dan vida a este mundo imaginario. Por ejemplo, una Garza de 8 metros de envergadura que transporta pasajeros sobrevuela la gran maqueta del Arbre aux Hérons, situada en el centro de la Galerie.

Los vegetales conviven con plantas mecánicas y con animales cuyos mandos serás invitado a accionar. Pero hay más. Por ejemplo, la Hormiga gigante que corre sobre una cinta rodante manipulada por cinco personas, y que atraviesa la Galerie molestando al público. Y todo mientras cuatro pasajeros accionan sus patas, su cabeza y sus mandíbulas, y dos maquinistas la conducen, uno desde el suelo y el otro sentado en la parte delantera del animal. O un simulador de vuelo en un túnel aerodinámico único en el mundo, donde un  maquinista toma los mandos de un aeromodelo y, tras ponerse su cinturón, su casco y sus gafas, vuela a más de 100 kilómetros por hora.

La Galerie se presenta como un lugar de espectáculo en vivo con la puesta en escena de los diferentes elementos por parte del público. Aquí todo se puede tocar y en todo se puede montar. Una exposición realmente espectacular, ideal para todas las edades. Ideado por François Delarozière y Pierre Orefice, es un proyecto artístico inédito. No te lo pierdas si viajas a Francia este verano.

Más información:
Les Machines de l’Île
Turismo de Nantes