En el siglo XIV comenzaron las construcciones de los Monasterios de Meteora y, aunque en sus inicios fueron 24, en la actualidad tan solo se encuentran en pie seis de ellos, que son los que aún se pueden visitar. Su nombre significa algo así como “suspendidos en el aire”, lo que tiene mucho sentido puesto que cuando hay niebla en el lugar, tan solo se ven esos monasterios en lo alto de las montañas, pareciendo así que flotan sobre las nubes.

La mejor manera de llegar a ellos es desde Atenas, también una visita obligatoria, ya que se tarda poco más de cuatro horas. Este conjunto de Patrimonio de la Humanidad llama sobre todo la atención por el lugar donde se encuentran, ya que es bastante poco accesible. Sin embargo, por este mismo motivo decidieron hacerlo así. Los monjes cristianos pretendían refugiarse ahí de los ataques de los otomanos y, aunque principio vivían en cuevas naturales adaptadas, pasaron a construir sus propios hogares.

Monasterio Varlaam | Wikipedia (Chousainov Iskander, Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional)

La explicación de que tan solo queden 6 monasterios de los 24 construidos es que, con la llegada de la segunda Guerra Mundial, los alemanes atacaron estos edificios hasta reducirlos a escombros puesto que allí había personas que formaban parte de esa resistencia griega. El más famoso de todos los que se encuentran en pie es el Gran Meteoro, mientras que el resto son: monasterio de la Santísima Trinidad, el monasterio de Varlaam, el de San Nikolas de Anapfas, San Esteban y el de Roussanou.

El Gran Meteoro se encuentra situado a más de 600 metros sobre el nivel del mar y tiene un total de 20 hectáreas. En su interior se albergan varias iglesias, como la de la Madre de Dios o la Transfiguración, que es la más importante, además de varias capillas. Aunque, si hay algo que llama realmente la atención es el osario, donde hay varias calaveras de algunos monjes que allí vivieron, un lugar espeluznante. También cuenta con una biblioteca, cocinas, bodegas y un museo.

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Sin embargo, para la mayoría de los viajeros, es el monasterio de Varlaam el más bello de todos. Además, en torno a él hay una leyenda de lo más peculiar. Según la historia real, en el año 1350, el monje Varlaam decidió vivir en lo alto de esta montaña y construyó tres iglesias y una habitación para él. Vivió solo un tiempo hasta que finalmente falleció. Ya en el siglo XVI, según cuenta la leyenda, dos monjes decidieron fundar un monasterio justamente en este lugar. Para hacerlo, tuvieron que acabar con un monstruo que se albergaba en una de las cuevas, algo que les resultó realmente fácil. A partir de este momento, el monasterio comenzó a estar ocupado por más de 30 monjes hasta el siglo XVII, cuando comenzó a descender su ya pequeña población.

De cualquier manera, cada monasterio tiene sus secretos y sus peculiaridades. Por esto mismo, os animamos a visitarlos cuando se pueda y disfrutar de este lugar lleno de historia y encanto, no solo por los propios monasterios, sino también por el paisaje que los rodea.