Se acerca el otoño, y con él la estación reina de las setas, entre ellas están los boletus, champiñones, trufa, níscalos…

Kabia, Guipúzcoa

Kabia | Pinterest

Más concretamente en el pueblo de Zumarraga encontramos Kabia, un restaurante famoso por su amplia oferta de setas y sus sabrosos platos de caza. Juanma Hurtado, es el artista tras los fogones y gran aficionado a la micología, de hecho él mismo recoge mucha de las setas que luego cocina. Además, el País Vasco es una de las zonas más ricas en seta y hongos de la penínusla Ibérica.

El empalme, Zamora

El Empalme | Pinterest

Este restaurante ubicado en la localidad zamorana de Rionegro del Puente está regentado por Gloria y Elías, especialistas en el mundo micológico. Su elaboración de los platos es sencilla y respetuosa con el sabor de cada seta y hongo. Si tras haber comido como plato principal un Arroz de gambas con setas o corzo con saúco, no nos hemos saciado, siempre podemos optar por algunos de sus postres a base de setas, por ejemplo, el helado de boletus.

Casa Vallecas, Soria

Casa Vallecas | Zankyou

Continuamos en Castilla y León, aunque ahora un poco más cerca de la Comunidad de Madrid. En el centro del pueblo de Berlanga del Duero encontramos este restaurante fundado en 1953 como una cantina en una casa palacio que data del siglo XV. Hoy en día es uno de los establecimientos seteros más famosos, además sirven trufa de Soria. El cocinero, Carlos de Pablo investiga con las setas en su búsqueda de nuevos platos.

La Lobita, Soria

La Lobita | La Criba

Este establecimiento eleva a otro nivel la comida micológica, pues cuenta con una estrella Michelín. La cocinera Elena Lucas es la genio que da a luz a esta cocina de autor, y que para los meses de octubre y noviembre prepara un suculento menú degustación. Lo que era un humilde bar propiedad de su familia, se ha convertido en uno de los restaurantes de referencia para los amantes de las setas.

José Vicente, Huelva

José Vicente | Turismo Sierra de Aracena

En el suroeste de la Península, encontramos la sierra de la Aracena una de las zonas con mayor riqueza micológica del país. Este modesto restaurante en Aracena es un templo de la cocina de setas, las preparan de forma tradicional, desde champiñones silvestres, amanitas cesáreas, o rebozuelos, níscalos, a los abundantes boletus aereus.