No es un problema de bares. Tampoco de distribución de alcohol. Prácticamente cualquier calle de Estados Unidos cuenta con uno o dos locales en los que poder disfrutar de una cerveza bien fría o un vaso de Bourbon con un par de cubitos de hielo. Pero hace poco menos de un siglo, la situación era bien diferente. Durante los años de la Ley Seca, disfrutar de un whisky era algo menos que imposible. Se pusieron de moda los locales clandestinos denominados ‘speak easy’, con una estética ‘gangsteriana’ que hoy fascina y sigue siendo utilizada como reclamo en algunos de los bares y coctelerías más diferentes de las grandes ciudades. Son bares con su contraseña de entrada, sus normas especiales e incluso unos uniformes anclados en el pasado. De costa a costa, todos tienen en común una carta de bebidas clásicas. “Ni se te ocurra pensar en pedir aquí un Cosmopolitan”, explican desde el Bourbon & Branch de San Francisco, uno de los más conocidos. Allí se va a disfrutar del destilado de calidad sin apenas mixturas, para disfrutar del sabor puro de la malta y el alcohol más añejo. Un trago único con estilo que seguro que hace de la experiencia algo inolvidable.