Europa

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Lo que tú eres ahora, nosotros lo fuimos

Lo que somos ahora tú lo serás. Eso reza una capilla romana llena de huesos.

Memento mori es el contenido de una de las capillas de la cripta de la Iglesia de los Capuchinos de Santa María de la Inmaculada Concepción en Roma. No hay duda de que asistimos a uno de los espectáculos decorativos más difíciles de

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calificar del mundo. Porque en realidad, lo que aquí está decorado, es en realidad un osario. Algo digamos, un tanto macabro.

Situada cerca de la plaza de Barberini, a solo unos metros bajo tierra de Vía Véneto, la Iglesia se Santa María de la Inmaculada Concepción, exhibe más de 40 metros de salas repletas de huesos, calaveras y un completo set de anatomía humana en forma de esculturas. La Iglesia fue construida en 1624 por el cardenal Antonio Barberini, monje capuchino hermano del Papa Urbano VIII, y esta decorada y adornada con pinturas como "El Arcángel San Miguel" de Guido Reni, "San Francisco con la Stigmata" y el "San Francisco rezando" de Caravaggio.

En el pasillo a través del cual se accede a las cuatro habitaciones de la entrada del cementerio, se puede ver escrita la siguiente frase : “Éramos como usted y usted nos va a gustar”.

En cada una de las salas se recogen los huesos de más de 4.000 hermanos capuchinos que murieron en Roma, en un período comprendido entre 1500 y 1870. Los huesos están colocados formando guirnaldas y elementos decorativos, mientras que algunos esqueletos van vestidos con los hábitos de los frailes y están colocados en nichos que también están construidos con huesos.

La cripta subterránea se divide en cinco capillas o cappellas, iluminadas solo por la luz natural que se filtra, tenue, a través de grietas, y por pequeñas lámparas fluorescentes. Caderas, fémures, tibias y otros huesos como clavículas o húmeros, se convierten en escabrosos adornos en las paredes de las celdas de la cripta, colocados de manera fantástica, una verdadera e impresionante obra de arte de la que se siente alivio al salir. Algunos de los esqueletos están intactos.

Aunque algunas personas han visto, en esta manera de decorar las criptas, señales de tipo masónico, es posible simplemente que sea una obra de los Capuchinos como advertencia acerca de la brevedad de la vida y del cuerpo. Se dice además que la tierra que se encuentra en el suelo de las habitaciones viene de Tierra Santa.

Lo cierto es que esta cripta, que se sale de las rutas turísticas habituales en Roma, no te deja indiferente. Los horarios de apertura son, por las mañanas de 9h a 12h y por las tardes de 15h a 18 de la tarde, excepto los jueves que se encuentra cerrado. Un rincón curioso de Roma que merece la pena visitar.

Viajestic | Viajestic
| 02/03/2015

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