CASTELLÓN
Peñíscola: un lugar perfecto para visitar en temporada baja
Las calles están mucho más tranquilas y las playas invitan a recorrer en calma sus kilómetros de arena.

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Peñíscola es una de las ciudades más bellas de la provincia de Castellón. Su casco histórico, blanco y situado en un lugar privilegiado con vistas al Mediterráneo, enamora a los visitantes que llegan para contemplar de primera mano todos y cada uno de sus rincones. Y aunque es bonito siempre, cuando el bullicio del verano desaparece resulta mucho más agradable conocerlo.
Famosa por su castillo templario y sus playas, Peñíscola es una ciudad ubicada en la Costa del Azahar que en temporada baja se convierte en un destino tranquilo que descubrir sin prisas. Es entonces cuando sus calles ganan en calma e invitan a recorrerlas despacio, disfrutando de su patrimonio, su entorno natural y su ambiente marinero.
No se debe olvidar que el Castillo del Papa Luna, su gran símbolo, se encuentra en lo alto de un peñón unido a tierra firme por un estrecho istmo. Así pues, llegar hasta él puede resultar más cansado en verano que durante los meses de frío, debido al calor. En invierno, llegar hasta la puerta de la fortaleza es más sencillo y, por si esto no fuera en sí mismo todo un aliciente, las colas son más cortas y las multitudes no tienen cabida en invierno.
Lo mismo ocurre con las callejuelas del casco histórico. Sus casitas blancas con ventanales azules y balcones decorados reflejan la luz invernal y sus placitas están mucho más tranquilas sin tanta gente. Descubrir rincones, admirar el mar desde los miradores y hacer fotos de hasta el más mínimo detalle son tres planes mucho más agradables en temporada baja.

Como es de esperar, las playas tampoco están abarrotadas en invierno. Así, se convierten en espacios ideales para dar paseos junto al mar, sobre todo en los días en los que el sol brilla y no se ve ni una sola nube en el cielo. Debes saber que la Playa Norte y la Playa Sur ofrecen al visitante kilómetros de arena dorada en los que ejercitar un poco las piernas, algo impensable en verano, cuando cuesta encontrar un hueco libre cerca de la orilla en el que colocar la toalla.
Por último, consideramos que Peñíscola es un lugar ideal para visitar en invierno porque es entonces cuando más y mejor se puede disfrutar de su gastronomía. Como en cualquier punto de la Comunidad Valenciana, los arroces, los pescados frescos y los mariscos son los platos estrellas. En invierno, estos pueden probarse sin tener que reservar mesa, y también sin prisas, porque no hay tanta gente esperando para sentarse a comer después.
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