Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En el caso de los que hacen una maleta, este refrán se cumple más que nunca si tenemos en cuenta los olvidos que solemos cometer antes de irnos de viaje. Y es que, si hay algunos que se dejan incluso el pasaporte en casa y se presentan en el aeropuerto sin documentación, otros tienden a dejarse constantemente algún objeto que, quieran o no, acabarán comprando en el lugar de destino. Y tú, ¿cuántos de esta lista te has dejado?

1. Pijama. Estás pensando en las mudas de cada día y no se te ocurre pensar en el momento en el que irás a dormir. La mejor solución, si sabes que se te suele olvidar, mételo lo primero de todo o ten siempre en la maleta una camiseta vieja y unos shorts que te ‘recuerden’ al abrirla que se deben intercambiar por un pijama.

2. Cargador del móvil y adaptadores. Los solemos dejar enchufados, tras cargar durante la noche previa nuestro móvil. Una solución es cargarlo en un enchufe diferente, que la 'rareza' del cambio nos haga recordar que debemos incluir el cable y el cargador. Del mismo modo, recordar comprobar si viajamos a un país con otro tipo de enchufes. Lo mejor, dejar el adaptador siempre en la maleta cuando la guardas en el trastero o armario.

3. Pasta y cepillo de dientes. Los objetos que se suelen usar el mismo día del viaje son los más olvidados. Un truco es tener un cepillo para viajes o un segundo cepillo en casa que podamos incluir en el neceser el día anterior. Para la pasta, y así evitar problemas de tamaño de líquidos, nada como llevar de viaje las muestras que suelen regalar los dentistas y dejarlas siempre en el neceser.

4. Peine. Lo mismo ocurre con el peine, que lo solemos usar el mismo día que viajamos y lo dejamos olvidado por ir corriendo. Si no queremos un neceser de viaje alternativo completo, un buen truco es peinarnos en otro espejo que no sea el de siempre, para evitar dejarlo donde lo hacemos a diario.

5. Protector solar. Da igual donde vayamos y la época. No está de más llevar protector solar por si nos sorprende un día especialmente soleado. Recuerda que un turista está más tiempo de lo normal en la calle, por lo que es muy recomendable tenerlo siempre con nosotros.

6. Chanclas. Perfectas por si, de repente, hay un plan de spa, balneario o piscina inesperado, así como para poder andar por una habitación de hotel con el suelo frío (y no queremos llevar unas zapatillas de andar por casa, además de las chanclas). También, claro, si se va a viajar a un lugar donde hay que compartir ducha.

7. Paraguas. Nunca está de más tener uno pequeño dentro de la maleta y dejarlo allí, porque lo usaremos solo en viajes y si llueve de improviso. Suelen ser más frágiles que los normales, de ahí que estén más pensados para emergencias. Si sabemos con certeza que va a llover, mejor uno algo más consistente y resistente.

8. Desodorante. Al igual que el pijama o los objetos que usamos el mismo día, un buen truco para no olvidarlo es dejarlo junto a la maleta y, cuando vayamos a usarlo, nos obligaremos a ir hasta allí y, una vez utilizado, lo dejamos dentro o en el neceser, que también tendremos en la maleta y no en el baño para evitar dejarlo allí.

9. Documentación. Pasaporte, mapas, guías, entradas, cheques de viaje... no los necesitas sobre la mesa. El día antes de viajar, introduce todo en el bolso de mano o donde hayas decidido llevarlos y déjalos allí tras asegurarte de que está todo. Si tienes que llevar documentos que has impreso, no olvides guardar copias en pdf en tu móvil, por si tienes que volver a imprimirlos.

10. Pañuelos y primeros auxilios. No está de más meter paquetes de pañuelos, que no sabes si te resfriarás. Y haz un pequeño botiquín con algunas pastillas comunes (ibuprofeno, paracetamol, antiácidos...) que te eviten tener que ir a una farmacia, muchas veces con precios mucho más altos que los que pagamos en España.