Pocos lagos hay más icónicos que Como, al norte de Italia. Su nombre se asocia al mundo del arte (se cree que fue el paisaje que pintó de fondo Leonardo da Vinci para su Mona Lisa) y al de las celebridades, con actores como George Clooney siendo propietarios allí de alguna de sus lujosas villas,  al igual que en su día Verdi o Bellini, entre otros. Paralelo a la frontera con Suiza, sus pueblitos circundantes poseen un encanto único y merece la pena recorrerlos con calma.

Si el lago Como es todo un símbolo, no le va a la zaga uno de los personajes literarios y cinematográficos más conocidos: el del agente secreto británico por excelencia. Siendo perenne su imagen de espía elegante, con esmoquin y el mejor acicalado del mundo, no es extraño que James Bond también haya pasado por el lago italiano. Fue, concretamente, en la película Casino Royale (2006).

El rodaje tuvo lugar en una de las localizaciones más sorprendentes y bonitas de la zona norte del lago. Hablamos de la villa La Gaeta, cerca de San Siro y Menaggio. El escenario parece que se hizo para el filme, de lo bucólico, pero no, ya era así. Presidido por un edificio palaciego de estilo toscano, levantado en piedra y con una gran torre en el centro, todo el complejo está rodeado de jardines floridos, pequeños estanques, balaustradas frente al lago...

Pero lo más interesante es que la villa no solo es visitable, sino también la podemos convertir en nuestro centro de escapada. Y es que se puede pernoctar allí gracias a la habilitación de la misma como apartamento turístico, con aparcamiento y todas las comodidades disponibles. Eso sí, es solo para parejas, de ahí que todo se haya previsto desde un punto de vista romántico (desde 260 €/noche).

¿Qué te parecería desayunar en la terraza del dormitorio, en la primera planta, con vistas directamente sobre el lago? Es solo una de las opciones, porque también puedes pedir un picnic en un bote, mientras rema por el Como, o en una clásica manta sobre el césped del jardín, con la comida en una típica cesta de mimbre. Pasear por la finca, de 4 hectáreas, o leer un libro sentados plácidamente en uno de los bancos de su paseo privado junto a la orilla es todo un plan.

Si, además de emular las aventuras de James Bond, tienes tiempo para otro tipo de actividades, aprovecha. El campo de golf de Menaggio está a apenas 10 minutos, y lo mismo con algunas de las ciudades medievales de la región. Además, es posible realizar actividades de senderismo, ciclismo, tenis, paseos a caballo... Seguro que al agente secreto no le importaría tomarse unos días de descanso aquí.

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