El Muro de las Lamentaciones (o de los Lamentos), también conocido como Muro de los Pobres, es el lugar más sagrado del judaísmo y único vestigio que se conserva del Templo de Jerusalén; hablamos de una construcción milenaria, levantada en tiempos de Agripa II para la protección del templo, es de hecho el muro occidental de lo que los musulmanes llaman la Explanada de las Mezquitas y es para los judíos la Explanada del Templo.

Muro de las Lamentaciones | Pixabay

Al hablar de una construcción tan antigua, resulta imposible separar su historia de su leyenda y por eso recordamos que, según cuentan las crónicas de la época, el muro fue lenvantado por los judíos más pobres para proteger el templo y cuando los romanos, bajo el mandato del emperador Vespasiano, lo destruyen lo único que permanece en pie es precisamente ese muro ¿la razón? aquí la leyenda: dicen que fueron unos ángeles quienes protegieron el muro en homenaje a quienes lo habían levantado con tanto esfuerzo; también se cuenta que fue el general Tito quien decidió permitir que el muro permaneciera en pie como recuerdo imborrable de la victoria de Roma sobre Judea.

Muro de las Lamentaciones | Pixabay

Lo primero que debes saber antes de visitar este mítico muro, más allá de su función primera y su historia, es que mide 488 metros de largo aunque sólo 60 de todos ellos están a la vista, el resto permanece oculto bajo el barrio musulmán de Jerusalén; de hecho puedes visitar una parte de los más de 400 metros ocultos del muro porque se organizan visitas subterráneas y guiadas para conocerlo y descubrir así algo más de la historia de esta icónica ciudad; además, el Muro de las Lamentaicones cuenta entre sus piedras con la que se cree es la piedra más grande nunca utilizada en una construcción, una que pesa más de 500 toneladas y mide más de 12 metros de largo.

Muro de las Lamentaciones | Pixabay

Una curiosidad que te llamará mucho la atención es descubrir como aquí, junto al muro, no sólo se va a rezar (o a lamantar la destrucción del templo, de ahí su nombre) sino que los judíos escriben sus plegarias o sus deseos en pequeños trozos de papel que introducen entre las piedras del muro; después, dos veces al año, se limpia el muro de restos de papel y todas esas plegarias y esos deseos se entierran en el huerto de los olivos, a los pies del monte de los olivos (el lugar en el que Jesús rezó poco antes de ser detenido en las horas previas a su crucifixión).

Muro de las Lamentaciones | Pixabay

Cuando estés en Jerusalén, viendo el Muro de las Lamentaciones, recuerda que estás visitando una ciudad que aglutina en gran medida la historia del mundo escrita a través de las guerras y las religiones, estás en un lugar esencial para el judaísmo pero también muy importante tanto para los musulmanes como para los cristianos.