EN CANADÁ

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Québec, la única ciudad amurallada al norte de México

Cuna de la América francesa, Québec es cultura, historia y naturaleza; una ciudad mágica y vibrante en cualquier época del año.

La ciudad de Québec, en Canadá, es la única ciudad fortificada al norte de México, una auténtica joya que muestra con orgullo su historia, una historia forjada a base de influencias francesas, inglesas y amerindias. En un ambiente agradable encontrarás por sus calles peatonales, carruajes tirados por caballos, artistas callejeros, cantantes y artistas, y una galería de arte al aire libre en el barrio más antiguo, en la Rue du Trésor. “Joya del Patrimonio Mundial” por la UNESCO, en el Viejo Quebec uno respira historia. Las Fortificaciones de Québec y la Ciudadela, son las dos principales obras defensivas de la ciudad. Cerca de 4,6 kilómetros de murallas y puertas que explorar. Bellos paisajes urbanos en los que ver cómo las defensas de Quebec se desarrollaron bajo los regímenes francés e inglés.

Cañones, lagunas, una fortaleza en forma de estrella y el cambio de guardia, además del Parque de Artillería, y las fortalezas son solo algunos de los puntos de interés turístico.

De la historia militar a la historia religiosa, la lujosa Basílica Catedral Notre-Dame-de-Québec y la Catedral Holy Trinity, o la capilla de los Jesuitas y la iglesia presbiteriana St.Andrew te permiten saborear la atmósfera de esta zona histórica y única de la ciudad. Y creas o no, el santuario de Sainte-Anne-de-Beaupré ha sido un "lugar de milagros" durante los últimos 350 años. Es lugar de peregrinación más antiguo de América del Norte, y atrae a alrededor de un millón de visitantes al año.

El Quartier Petit Champlain es accessible gracias a un funicular o por la escalera Casse-Cou, un barrio que evoca lo que fue un pueblo francés de antaño. Aquí se encuentran, entre otras, la Maison Louis-Jollliet antigua residencia del descubridor del Misisipí, y la Maison Chevalier, que se puede visitar y en la que se han reconstruido los interiores típicos de los siglos XVIII y XIX. Y en los alrededores, arte e historia conviven armoniosamente, con la Batterie Royale y la escultura “Diálogo con la historia”, obra del francés Jean-Pierre Raynaud, en la plaza de París.

El Puerto Viejo de la Ciudad de Québec es un lugar privilegiado, uno de los lugares de ocio y allí puedes visitar el Museo Naval de Québec, En el siglo XIX, el puerto de la ciudad figuraba entre los cinco puertos más grandes del mundo, algo que podás comprobar en persona. También te encantará la calle Saint-Paul, con sus coquetas tiendas de antigüedades, cafés y terrazas

En la zona de la Colline Parlementaire es donde se encuentran los edificios del Gobierno dominados por la silueta del edificio del Parlamento, sede de la Asamblea Nacional. Y a poca distancia, el Observatorio de la Capital a 221 metros de altura desde donde disfrutarás de unas vistas panorámicas increíbles, especialmente sobre el parque Champs-de-Bataille, lugar en el que, en 1759, las tropas francesas e inglesas sostuvieron un enfrentamiento decisivo.

El barrio Faubourg Saint-Jean es el más bohemio, y uno de los barrios más típicos de la Ciudad de Québec. Caminando por sus calles descubrirás lugares como el almacén más antiguo de América del Norte que data de 1871, o lugares históricos, como la iglesia Saint-Jean-Baptiste, de estilo Imperio, o la iglesia St. Matthew y el cementerio. Todo entre tienditas, restaurantes, cafés con encanto. Y desde allí puedes subir en el ascensor del Faubourg, que te llevará al corazón de otra zona pintoresca de la ciudad, el barrio Saint-Roch.

Y una cosa más no dejes de acercarte a Montmorency Falls Park, unas cataratas de 83 metros de altura que caen a través del río San Lorenzo en Levis. Las mejores vistas son desde el Parc de la Chute-Montmorency, donde se puede sentir toda la fuerza del agua. En invierno se congela la pulverización al pie de las cataratas formando un enorme "pan de azúcar", una intrigante atracción en Québec.

El invierno en la ciudad es mucho más que una simple estación. Es el momento mágico en el que la naturaleza se transforma en un inmenso lugar para jugar y disfrutar de la nieve. Y para disfrutarlo solo tienes que acordarte de llevar jerseys, abrigos y guantes bien forrados junto con un par de buenas botas.

Turismo de Quebec

Marta Rivas | Madrid
| 24/06/2019

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