El mundo es un lugar mágico y sorprendente. Rincones únicos que parecen salidos de otros planetas se pueden encontrar en lugares tan bellos como Nueva Zelanda. Hoy viajamos a la playa de Koekohe Beach, y lo hacemos para ver las enormes y espectaculares piedras esféricas que descansan sobre la arena abrazadas por el mar.

Y es que los cantos rodados de Moeraki son una de las atracciones más fascinantes y populares de la Isla Sur. Y lo son porque algunas de estas rocas dispersas por la playa pesan varias toneladas y tienen hasta 3 metros de diámetro. Realmente impresionan.

Formadas por antiguos sedimentos del fondo del mar hace unos 60 millones de años, y erosionadas por el paso de los años, cuenta la leyenda maorí que estas rocas son restos de calabazas, kumaras o batatas y cestas de anguilas que llegaron a la orilla después de que la legendaria canoa, el Araiteuru naufragara en el cercano Shag Point. Hoy, esta sección de la playa ha sido protegida por el gobierno de Nueva Zelanda, como una reserva científica. Los cantos rodados de Moeraki no son las únicas rocas de este tamaño y forma en el país, hay enormes rocas esféricas moldeadas durante millones de años en otras costas de Nueva Zelanda. Aun así, estas son las más famosas y concurridas.

Las rocas Moeraki son originarias del Paleoceno temprano y durante millones de años, estuvieron enterradas bajo tierra. Hasta que poco a poco, fueron emergiendo creando este magnífico y raro paisaje. La playa de Koekohe es una de las playas más increíbles y más visitadas de Nueva Zelanda, porque además de arena fina y blanca y aguas cristalinas, los Moeraki Boulders, son simplemente excepcionales. La zona se está convirtiendo en un importante lugar de vacaciones y encontrarás alojamientos ideales para disfrutar de unas vacaciones.

Para disfrutar de este espectáculo de la naturaleza hay que llegar hasta la playa de Koekohe situada entre Moerkai y Hampden. La carretera estatal 1 desde el norte o el sur es de lo más pintoresca, una carretera escénica impresionante, y el viaje, aunque solo sea por disfrutar del paisaje, merece la pena. Hay una plataforma de observación, a pocos minutos a pie a atravesando  un bosque nativo, que ofrece las mejores  vistsa de las rocas. Y si tienes suerte, podrás ver también a los delfines jugando entre las olas. No puedes conducir a lo largo de la costa norte de Otago sin dejar de admirar la Rocas Moeraki

Además de visitar los cantos rodados, alrededor de Moeraki, puedes ver a los preciosos pingüinos de ojos amarillos y azules y a simpáticas las focas dando un paseo hasta el faro de Moeraki en Point Katiki, un camino fácil y asombroso por la belleza del entorno, que te llevará entre 20 minutos y una hora. Senderismo accesible para todos mientras disfrutas de estas especies protegidas en su hábitat natural

Moeraki es un pequeño pueblo de pescadores con excelentes actividades pesqueras, turísticas y de ocio. Y su playa, la playa de Koekohe, pasaría inadvertida, como una paradisiaca playa más de la costa de Otago de no ser por esta maravilla geológica, sus esferas de roca, que atraen como un imán a los amantes de la naturaleza.

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Moeraki Boulders