No es necesario irse muy lejos para admirar zonas de montaña que, durante el invierno, muestran la belleza de grandes pendientes nevadas, con árboles que se mantienen hermosos incluso recubiertos de hielo. Son estos mismos bosques los que, cuando cambia el tiempo y sube la temperatura, siguen manteniendo la belleza del lugar, con un verde lustroso, y las laderas llenas de flores y vida.

Sin embargo, a esta ecuación, que bien podemos encontrar en los Pirineos o en los Alpes, se puede añadir una tercera pata: la de los pequeños lagos de calcita a los que la nieve derretida ayuda a mantener temporada tras temporada. En este caso, sí que tendremos que viajar bastante para encontrar una postal tan pintoresca. Concretamente a China, ya que es lo que nos espera en el impresionante Parque Natural de Huanglong.

A simple vista, parece como si las terrazas que provoca la nieve al derretirse, que gracias a la calcita se convierten en lagos, con un reborde blanco característico, hubieran sido puestos allí de forma artificial. No pega en un paisaje de montaña pura y dura un azul tan intenso que rivaliza con el de los atolones polinésicos. Pero sí, son de allí, reflejo de la pureza del ambiente, de los miles de kilómetros de bosque virgen y ríos indómitos.

No son las únicas fuentes termales de la zona, pero sí las más importantes y turísticas. De hecho, forman parte de lo que se conoce como 'el Camino del Dragón Amarillo', con vistas de picos coronados por nieves perpetuas y decenas de cascadas cuyas aguas caen con intensidad. Además, en nuestro recorrido en busca de las terrazas no será difícil que nos encontremos con el panda gigante o el mono dorado de Sichuan de nariz chata, dos especies autóctonas y que se encuentran en peligro de extinción.

El valle de Huanglong es el paisaje cárstico más grande e intacto del mundo. Posee más de 3.400 lagunas de diferentes colores, muchas de ellas a más de 3.900 metros sobre el nivel del mar, extendiéndose por un área de 21.000 kilómetros del noroeste de Sichuan.

Situado al sur de las montañas Minshan, es fácil recorrer los lugares más bellos del Parque Natural y del barranco de Huanglong gracias a autobuses que se encargan de cubrir las rutas escénicas desde Chengdu. Si, además, se quiere aprovechar para visitar el templo de Huanglong, habrá que tomar un autobús especial a Pingwu.

Y ya que estamos allí, qué mejor que aprovechar para comer productos típicos tibetanos y comidas caseras de esa misma región como la carne de yak, los lácteos de este mismo animal, el pato guisado, el carnero asado… todo ello regado con té con mantequilla y licor de qingke (cebada de meseta).

Una visita natural que no te dejará indiferente y que de finales de septiembre a octubre, junto a la primavera, ofrece las mejores estampas para fotografiar y extasiarse de belleza en medio del bosque, de montañas y, sobre todo, de lagunas cristalinas como el coral.

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