Una ciudad peatonal en torno a un puerto con barrios históricos, edificios pintorescos y muy buen ambiente. Hobart, la segunda ciudad más antigua de Australia después de Sidney, es, sin duda, un lugar encantador. Fundada en 1803 como una colonia penal, se encuentra ubicada en las estribaciones del monte Wellington, y combina el encanto de su patrimonio con un estilo de vida moderno en un entorno de excepcional belleza. Capital de Tasmania, a la entrada del río Derwent, su vegetación alcanza el centro de la ciudad y las playas se alinean en las orillas del río, el estuario y más allá.

Una ciudad con encanto, moderna, histórica y creativa, donde la arquitectura colonial se conserva rodeada de naturaleza prístina. Un lugar en el que los productos artesanales se mezclan con el arte moderno y atrevido, repleta de bares de moda y restaurantes. Hobart es un lugar muy especial.

Salamanca es uno de los barrios más carismáticos con sus históricos edificios de piedra arenisca reconvertidos en restaurantes, cafés, bares y tiendas especializadas. A pocos pasos de la línea de costa, encontrarás galerías, teatros, tiendas de artesanía, y los sábados, el mejor mercado al aire libre de Australia. Grandes y antiguas mansiones, junto a sencillas casitas de pescadores, bordean el barrio más antiguo de Hobart, Battery Point. Y como máximo exponente, MONA, el Museo de Arte Antiguo y Nuevo, un museo que ha revitalizado la ciudad, y que la ha colocado como uno de los destinos de visita obligada de Tasmania. Y es que MONA es una interesante y divertida galería de arte.

El puerto histórico es perfecto para pasear especialmente por la mañana en un día claro. Pero no solo el puerto, porque la mejor manera de conocer la ciudad es caminar, pasear entre sus edificios, los cursos de agua que la atraviesan, el bullicioso Mercado de Salamanca o los muelles de pesca.

Si lo tuyo es el turismo activo, puedes explorar o subir al Monte Wellington en bicicleta de montaña o a pie. Las vistas de la ciudad a 1.270 metros de altura son excepcionales. O si lo prefieres puedes pasear en kayak pasando por los muelles. Al sur Kettering, el pequeño puerto del que salen los ferrys hacia la pequeña Bruny Island. Y en los alrededores bellas playas azotadas por el viento, campos de color esmeralda y espectaculares acantilados. Es Australia en estado puro, un paisaje exuberante e inmenso, bello y soberbio.

Hobart también está cerca de muchas de las mejores experiencias del sur de Tasmania, desde la histórica Port Arthur y la accidentada península de Tasmania, a la isla de Bruny, el Huon o el Valle Derwent, además del Parque Nacional de Mount Field.

Bruny Island, Port Arthur, y el histórico de Richmond son desde luego imprescindibles. Port Arthur es uno de los lugares más fascinantes e interesantes que uno puede visitar en Tasmania. Con una historia violenta y conflictiva ya que fue en tiempos una colonia penal para algunos de los convictos más peligrosos de Australia. Pero hoy, su belleza, transmite una sensación de paz y felicidad.

Para conocer Bruny Island, lo mejor apuntarse a un crucero que te llevará a la escarpada costa de la isla para contemplar sus impresionantes acantilados, cuevas marinas, y abundante fauna. Focas, delfines, aves marinas, y en temporada de migración, ballenas. El Tour desde Hobart incluye un recorrido en autobús panorámico, ferry para cruzar a la isla de Bruny, té de la mañana, el crucero de 3 horas de duración y el almuerzo.

Richmond a 25 kilómetros de Hobart es un viaje al pasado, donde podrás cruzar el puente más antiguo de Australia, pasear por el pintoresco río, visitar galerías y tiendas de antigüedades, y disfrutar de un tranquilo día.

Tasmania siempre nos transporta a un mundo exótico y original, pero es un auténtico paraíso que merece la pena descubrir.

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Turismo de Hobart