Cuando pensamos en el Caribe nos vienen a la mente estampas de arena blanca, aguas cristalinas, palmeras, cielo azul y sol deslumbrante, y exactamente esa idea del Paraíso es la que nos encontramos en la isla de Aruba. Situada a 25 kilómetros de Venezuela, tiene 32 kilómetros de longitud y 10 de anchura en su parte más amplia. Está justo debajo de la zona de huracanes, por lo que se puede visitar todo el año sin peligro, máxime al gozar de una temperatura media de 27 ºC y, a diferencia de muchas zonas de la región, un clima seco (rara vez llueve).

En el interior se encuentra el Parque Nacional de Arikok, un desierto que tiene gran variedad de vida silvestre y muchos tipos de cactus. Y en la costa noroeste se puede encontrar uno de los símbolos de la isla: los árboles fofoti, esculpidos con formas caprichosas e inclinados siempre en la dirección en la que soplan los alisios. La isla está rodeada de playas espectaculares, pero ninguna como Eagle Beach (la playa del Águila). No faltan razones por las que esta playa aparece siempre como una de la mejores en todas las listas de las más espectaculares del Caribe.

En primer lugar porque es la playa donde más bellos ejemplares de fofoti y también del árbol divi divi se pueden encontrar (ambos son muy semejantes). Se encuentran a lo largo de la toda la orilla del mar y sus tortuosas formas esculpidas dicen que siempre indican el lugar donde se encuentran los establecimientos hoteleros (así que es imposible perderse). Son los árboles emblemáticos de la isla de Aruba por sus formas inclinadas debidas a la fuerza de los vientos que los empujan, llegando a formar un ángulo recto con el suelo.

En segundo lugar por su arena, una playa deslumbrante que refleja todo el sol del caribe en su blancura encalada. El contraste por tanto con el azul del mar es extraordinario y son sus aguas, precisamente la tercera de las razones de su éxito. Aguas tranquilas, cristalinas y tan limpias que se aprecia el fondo a simple vista, ideales para practicar deportes acuáticos y submarinismo.

Otras de las razones es la cercanía de los hoteles, resorts y villas que rodean la playa y que poseen además una calidad equiparable a la de su arena y agua. Un lugar para disfrutar del descanso, la gastronomía más exigente y el ambiente agradable para tomar una copa en buena compañía y divertirse, no todo va a ser estar tumbado en la arena tostándose al sol.

Y por si todo esto no fuera suficiente, una razón más: se permite la práctica del nudismo en parte de sus playas. No se puede sentir uno más cerca del paraíso que tumbado al sol o bañándose desnudo en sus cristalinas y transparentes aguas, con la sensación de libertad que la ausencia de ropa aporta.

Seguro que ahora se ha convertido en uno de esos destinos que has apuntado en tu lista de deseos.

Más información:
Turismo de Aruba