Europa

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Dürnstein, vino e historia a orillas del Danubio

La ciudad en la que estuvo prisionero en el siglo XIII Ricardo I Corazón de León

El Danubio tiene un encanto especial, son muchas las películas, obras pictóricas y composiciones musicales que se han hecho inspiradas en él, como homenaje y una reverencia este río de aguas azules. Es el segundo río más largo de toda Europa, ocupando este puesto tras el Volga y desde su nacimiento en la Selva Negra alemana –tras unirse los ríos Brigach y Breg, fluye hasta llegar al Mar Negro en Rumanía. Pero su recorrido es uno de los más bonitos del mundo, a nivel de paisaje, que resulta impactante, verde y vibrante, y también por las localidades que baña. Los pueblos que se ubican a orillas del Danubio comparten también esa magia tan especial del propio río, quizás porque a base de estar durante siglos en contacto se han contagiado de su esencia, ¡quién sabe! Una de estas ciudades es Dürnstein, una pequeña localidad que tan solo tiene alrededor de 900 habitantes y que está situada en la Baja Austria. Lo primero que llama la atención de su perfil, además de una gran torre azul, la de su iglesia, son las ruinas de un castillo que aún se mantienen en lo alto de una colina. Fue en este castillo de Burgruine donde estuvo prisionero en el siglo XII el rey de Inglaterra Ricardo I Corazón de León, y gracias al buen estado de conservación que tiene todo el pueblo en general, es fácil imaginarse cómo era en ese siglo y en qué situación estuvo allí Ricardo I. Si no conoces la historia, solo recordar que se cuenta que Ricardo I ofendió a Leopoldo V de Austria cuando derribó su pendón y lo tiró al foso de Acre en la época de las cruzadas en Tierra Santa. Un poco más tarde, cuando regresaba a Francia, su barco se hundió en medio del Adriático y se vio obligado a viajar a pie por Austria de incógnito. Pero alguien descubrió su identidad y fue capturado. Le hicieron prisionero y se dice que nadie conocía su paradero real por lo que su mano derecha recorrió el país entero buscándole hasta que por fin le encontró e Inglaterra pagó un rescate por él. Además, Dürnstein es famosa por ser una ciudad productora de vino, una de las más conocidas de la región de Wachau. Su arquitectura típica vienesa llama la atención y sus calles empinadas y serpenteantes invitan a dar un paseo y sumergirse en la historia de esta ciudad que es, sobre todo, muy interesante. En Dürnstein quedan todavía murallas que recuerdan el pasado y en la plaza del pueblo se ajusticiaba a aquellos que incumplían la ley. Se puede subir a lo alto de la torre de su iglesia, que tiene un color azul muy característico, y la mejor forma de moverse por la ciudad es la bicicleta, excepto para llegar a las ruinas del castillo, a las que hay que acceder por un empinado sendero. Sin duda Dürnstein es una de las ciudades que merece la pena visitar del valle del Danubio, y por eso muchos la conocen como la perla de Wachau.

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| 28/02/2015

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