Comenzamos con un toque de naturaleza, pues en Tallin se encuentra El Parque Kadriorg uno de los parques más grandes de Europa, y tampoco escatima en belleza. Es ideal para pasear, leer un libro o hacer un picnic. En este parque encontraremos el Palacio Kadriorg que está declarado Patrimonio de la Humanidad, como parte del Centro Histórico de Tallin.

Castillo Katharinental | Pixabay

Otro monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es la Iglesia de San Olaf, construida en 1250 y durante la Edad Media fue el edificio más alto de Europa. Es una auténtica obra maestra de la arquitectura. Es indispensable acercarse a verla. En Tallin también se encuentra la farmacia más antigua de Europa, abierta en 1422 y aún hoy en día sigue abriendo cada día.

Tallin | Pixabay

Para sumergirnos un poco más en la cultura estonia y conocer alguno de sus artistas, el Museo de Arte Kumu es una visita obligada. Además, es uno de los museos más grandes de esta zona del continente. Los interesados en el arte disfrutarán como enanos de esta visita.

Panorámica de Tallin | Pixabay

Seguramente que el Cerro Toompea sea uno de los atractivos más conocidos y turísticos de la ciudad, pero no podemos irnos si subir a su cumbre, y observar cómo se dibuja la silueta de la ciudad de Tallin en el cielo. Disfrutaremos de unas hermosas vistas del casco antiguo de Tallin. Es bastante común encontrarse allí a músicos locales pasando rato y poniendo la banda sonora a nuestra panorámica.

Tallin | Pixabay

En plena ciudad nos toparemos con un conjunto de antiguos almacenes industriales, reconvertidos en tiendas, restaurantes, cafés y locales de música en vivo. Este lugar se conoce como Telliskivi Creative City. Es el sitio idóneo para las personas creativas y que desean ver la cara más alternativa y artística de la capital de Estonia.

Tallin | Pixabay

Una vez aquí, no podemos irnos sin pasear por el puerto de Tallin y apreciar su bullicio protagonizado por los viajeros que llegan, y los que parten. Este distrito es el de Sadama y en ella hay varios hoteles y restaurantes, así como el Museo de Arquitectura de Estonia, centrado en la arquitectura contemporánea, además su programación de exposiciones es muy dinámica. Podremos disfrutar de una cerveza artesana en uno de los muchos bares, mientras observamos el mar Báltico y los barcos.