La nueva normalidad no es tan normal como nos gustaría, antes de la pandemia volábamos a diario desde Madrid y ahora lo haremos únicamente una vez por semana pero lo cierto es que, después del duro confinamiento que ha vivido el mundo, del susto que nos hemos metido entre pecho y espalda y de las medidas de protección que tendremos que mantener todavía durante un tiempo, la idea de evitar el turismo masivo y convertirlo en un turismo ‘de pocos en pocos’ casi nos parece bien.

La buena noticia es que los países abren fronteras, que las compañías aéreas vuelven a operar de nuevo ¿tímidamente? el mejor modo de recuperar nuestra normalidad de siempre es hacer buen uso de lo que nos ofrecen así que en julio… ¡volemos a Costa Rica! y lo hacemos sin miedo porque, además, es un país que ha sorteado bien el golpe del coronavirus, actualmente no llega a los 2000 casos confirmados, la mitad de ellos ya curados y solo 12 fallecidos.

Son muchas las razones, y muy paradisíacas todas, para volar a Costa Rica pero en verano hay dos que nos gustan especialmente, sobre todo porque, después del confinamiento primaveral, comenzábamos a pensar que tal vez no llegásemos a tiempo de vivirlas pero ¡alegría! llegamos.

Ballenas | Imagen cortesía de Turismo de Costa Rica

Nos referimos al avistamiento de ballenas en Quepos y a la animación y desove Tortuguero, dos espectáculos naturales que tienes que ver al menos una vez en la vida.

Entre julio y noviembre Quepos es el lugar ideal en el mundo para avistar cetáceos y es que esta localidad es la puerta de entrada al Parque Nacional Manuel Antonio y uno de los mejores lugares imaginables para ver grupos de ballenas jorobadas de la Antártida que visitan aguas más cálidas en época de cría; ten en cuenta, eso sí, que estas ballenas jorobadas visitan las aguas de Costa Rica entre diciembre y abril (si es a ellas a las que quieres ver tendrás que esperar a final de año).

Tortugas | Imagen cortesía de Turismo de Costa Rica

La tortuga verde está en peligro de extinción por eso su desove y anidación es un espectáculo casi místico y único que puedes ver en el Parque Nacional Tortuguero, en la provincia de Limón, Costa Rica.