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Conservatorium, para amantes de la música

El antiguo conservatorio de Amsterdam es desde 2011 un elegante y lujoso hotel

Desde hace siglos Europa siente una especial predilección por la música. Compositores, cantantes, bailes inolvidables y todo un mundo que empieza con unas notas y termina con una melodía imposible de olvidar. Y todos esos acordes, esas armonías y escalas han salido de un mismo lugar: de la mente de un genio y, por supuesto, del conservatorio que le vio crecer como músico. Por eso, hay algunos lugares que han sido ocupados por escuelas de música que aunque estén vacíos aún hoy siguen derrochando música, incluso si uno permanece muy atento y quieto en su interior es posible que aún escuche alguna nota perdida o alguna melodía que se haya negado a abandonar el edificio desde hace siglos. Los amantes de la música están de enhorabuena porque además de conciertos, casas de compositores y un sinfín de museos, cuentan con un hotel muy especial que hará las delicias de aquellos a los que les apasione este arte. Se llama Conservatorium y se encuentra en la ciudad de Amsterdam, ocupando el edificio que décadas atrás fue el Conservatorio de Música Sweelink. Este edificio se construyó a finales del siglo XIX y durante décadas ha acogido a maestros y alumnos dispuestos a emplear parte de su vida en ser virtuosos de los instrumentos. Pero en el año 2011 el antiguo conservatorio de la ciudad dio un giro radical y se convirtió en un lujoso hotel en cuyo interior aún se sigue respirando un ritmo de vida métrico y armónico, porque dicen que los orígenes nunca se pierden del todo. Al hotel Conservatorium además le acompaña su localización, puesto que Amsterdam es una ciudad llena de historia, con numerosos museos y galerías y un gran número de atractivos para sus visitantes. El edificio fue diseñado por el arquitecto holandés Daniel Knuttel y albergó en un primer lugar una caja de ahorros holandesa, quien lo construyó en un lugar clave a día de hoy. Está cerca de las mejores tiendas y restaurantes y con acceso sencillo al Rijksmuseum, cerca del distrito de moda de P.C. Hoofstraat y Van Baerlestraat, todo un lujo. El edificio es imponente por fuera y de sus interiores se ha encargado el diseñador Piero Lissoni, quien ha conseguido devolver a la vida el lugar cien años después de su construcción. Lissoni ha hecho alarde de su particular estilo de líneas austeras, telas recatadas y una pasión por el color gris. Su elegancia italiana queda patente en cada espacio, con un toque moderno y chic a la vez. La luz juega un papel fundamental, inundando todos los espacios y los muebles clásicos combinan con los más innovadores y modernos. Entre sus ocho plantas se distribuyen sus 129 habitaciones y suites, cada una con suelo de roble cepillado, muebles en color beige y cuartos de baño de gran tamaño con bañeras de mármol. Todos los huéspedes tienen acceso a la zona de spa y gimnasio, que tiene una extensión de 1000 metros cuadrados, además de poder disfrutar del bar y restaurante del hotel. La Brasserie del hotel Conservatorium ofrece platos locales y también platos del día, aunque por la tarde se convierte en el lugar perfecto para tomar el té y cuando cae el sol los cócteles que se sirven son muy apetecibles. Pero, para aquellos que no puedan olvidar las compras ni un momento, el hotel también cuenta con una zona de shopping en su interior, con varias tiendas de moda, cosmética y joyería. El hotel Conservatorium se encuentra en el número 27 de la calle Van Baerlestraat.

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| 28/02/2015

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