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BIENESTAR A BORDO

10 consejos si vas a coger un avión embarazada

Si durante todo el embarazo es necesario extremar las precauciones en muchísimos ámbitos de la vida cotidiana, cuando se trata de viajar fuera de casa este cuidado debe ser aun mayor. Es especialmente importante en los aviones, donde los cambios de presión y altura pueden influir negativamente en el bienestar de la madre, de ahí que sea importante seguir unas pautas sencillas que aseguren un vuelo plácido.

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Hace dos veranos, un avión marroquí que se dirigía a Bolonia fue desviado de urgencia al aeropuerto de El Prat, en Barcelona, cuando una pasajera comenzó a tener contracciones. No solo rompió aguas en el vuelo, sino que también dio a luz a su bebé dentro del aparato de Royal Air Maroc. Fue nada más despegar cuando tuvo las primeras contracciones, por lo que avisó rápidamente a las azafatas, que estuvieron vigilantes. Además, dio tiempo a que una comadrona que, casualmente, se encontraba en el pasaje, se preparara para echar una mano y asistir al parto.

Es una de las últimas historias de nacimientos en vuelo, pero no la única. Cada cierto tiempo oímos de alguna persona que ha dado a luz en un avión, o que ha obligado a desviar un vuelo para que pudiera hacerlo en un hospital. Pero llama la atención porque no es fácil llegar a parir en un aparato. No solo porque deben darse muchas casualidades, sino porque lo habitual es que se deje de volar en las últimas semanas de embarazo.

Depende de cada compañía, pero lo habitual es no permitir volar más allá de la semana 35 (Easyjet, Vueling...) o 36 (Air Europa, Ryanair, Lufthansa, Iberia...). Incluso algunas, como Air France o Delta no tienen restricciones. Eso sí, recuerda que lo normal es que, a partir de la semana 28, se exija un certificado médico en algunas de ellas, por lo que es mejor informarse con la aerolínea antes de coger el vuelo y así evitar sorpresas en el embarque.

Esto en los últimos momentos del embarazo pero, ¿y durante los primeros siete meses? Que el parto esté, en principio, aun lejano no quiere decir que no haya que tomar precauciones a la hora de volar. Pero, en estos casos, no suele ser tanto por el feto como por el bienestar de la madre, a la que se le quiere asegurar un vuelo placentero, libre de incomodidades de todo tipo.

1. Antes de volar, es importante que consultes con tu ginecólogo la ideonidad o no de tomar el vuelo. Nadie te lo va a poder prohibir, pero en el caso de que haya riesgos, te lo hará saber.

2. Recuerda llevar contigo en el equipaje de mano la documentación o cartilla de embarazo, ya que te vendrá bien en el caso de que tengas algún contratiempo. Más vale prevenir, así que, de paso, si puedes, ten alguna dirección de hospitales cercanos a tu hotel de destino.

3. Especialmente en los vuelos largos, no dejes de hidratarte. Es decir, toma agua incluso sin ganas. Esto te va a obligar a ir al baño, es verdad, pero no hay mal que por bien no venga...

4. ...Porque es importante que realices paseos cada poco tiempo por los pasillos del avión para que las piernas tengan la mejor circulación sanguínea posible. Si esto es importante en pasajeros no embarazados, imagina en tu caso.

5. Por cierto, ya que vas a estar levantándote muchas veces, es recomendable que reserves y pidas un asiento de pasillo, y a ser posible en la primera fila, ya que tendrás algo más de espacio para estirarte y levantarte sin pedírselo a nadie. No te van a permitir ocupar salida de emergencia si el embarazo es avanzado.

6. En tu caso es aun más importante llevar ropa cómoda y ligera.

7. Evita las comidas pesadas, por lo que no dudes en solicitar antes de viajar un menú ligero. En el caso de que no lo ofrezcan o no sea un vuelo tan largo como para que haya servicio de comida a bordo, o esta sea de pago, no dudes en llevarte una tartera con tu almuerzo o cena, lo más sano posible y que evite todo tipo de nauseas.

8. Y, aunque sea un vuelo corto, ten a mano caramelos, frutos secos o barritas energéticas si sabes que te van bien para posibles ‘ataques de hambre’ o para combatir las sensaciones de nauseas.

9. Si te duelen las piernas, los tobillos o las rodillas, que no te dé apuro solicitar el servicio de asistencia en el aeropuerto. Están para ayudarte y no es necesario tener problemas de movilidad severos para pedirlo. Si es al aterrizar, pide ayuda a los auxiliares del vuelo, ellos podrán gestionarlo.

10. Sonríe, la experiencia de volar no es menos interesante cuando se está embarazada. Aprovecha el vuelo para despejarte, soñar con el destino, ver una película con calma, relajarte con un libro... No dejes que tu yo aprensivo e hipocondríaco te domine.

¡Feliz vuelo!

 

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