MONTAÑISMO

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10 consejos para que tu primera acampada en solitario sea un éxito

Ir de acampada en plena naturaleza es una gozada. Sin embargo, muchas veces, lo que pensábamos que iba a ser un paraíso, se convierte en todo lo contrario por una suerte de contrariedades que no estaban previstas. Te damos pistas para que no te ocurra a ti.

10 consejos para tu primera acampada en solitario
Acampada | BMC

Llevas semanas contando los días. Por fin te vas de vacaciones y este año has decidido que nada de hotel ni apartamento, que lo que realmente quieres hacer es desconectar de todo y marcharte con tu tienda de campaña al monte, a la playa o a ese lago que tantas ganas tienes de probar tirándote en él desde un árbol.  No te lo piensas, haces la maleta, compras algo de comida para esos días y coges el coche, sin olvidarte, claro, la tienda de campaña que tenías en el trastero.

Cuando por fin llegas, miras a tu alrededor. Apenas un par de campistas algo más allá y, frente a ti, un paisaje asombroso, esperando ser descubierto por tus jornadas de senderismo. No puedes casi ni esperar a montar todo para empezar a explorar. ¡Es el paraíso!

Al día siguiente, ya no es tan paradisíaco. La comida se puso en mal estado, tienes una pierna llena de picaduras, estás seguro de que hay una piedra debajo de la tienda que te ha roto la espalda... Y la cosa puede ir a peor.

A veces, una buena preparación nos ahorra muchos imprevistos. Máxime cuando estamos de acampada solos. Aquí te damos algunos consejos que te ayudarán a que la experiencia sea memorable... pero solo en el buen sentido.

1. Siempre localizado. Aunque vayas a ir solo y no quieras que nadie te moleste, lo más acertado es asegurarte de que hay al menos un par de personas que sepan dónde estás exactamente. Si puedes, da señales de vida, al menos una vez al día, para que estén seguros de que no te ha pasado nada.

2. Comida duradera. Hay una máxima en la acampada en solitario: menos es más. Cuanto menos peso cargues en la mochila, mejor. Eso incluye la comida. Salvo que quieras alimentarte de lo que vayas encontrando (recuerda, los árboles frutales suelen ser propiedad privada, no se pueden coger sus frutos), crea un plan de comidas antes de salir y que este se componga de productos no perecederos ni que necesiten frío. Hay frutas como las naranjas que duran bastante y también te puede ir bien llevar barritas de cereales (no de chocolate, que se derriten).

3. Asegurate bien de que vas a poner la tienda en un lugar plano y sin piedras. Y recuerda mantener la tienda con las rejillas abiertas para reducir al mínimo la condensación.

4. Organiza la mochila de modo que lo más pesado esté en la mitad inferior. Trata de ir de más pesado a menos, así como de ir ocupando los huecos que vayan surgiendo para equilibrar el peso. Te ayudará a la hora de caminar con ella.

5. No olvides una crema de protección solar, un repelente de mosquitos y un minibotiquín. Los puedes encontrar muy pequeños con lo básico (unas tiritas, agua oxigenada...). Y si puedes, echa unas pastillas para la diarrea, que nunca se sabe, así como algo para las ampollas.

6. Vas a estar en medio de la naturaleza. No esperes baños. Mejor si en tu equipaje echas paquetes de pañuelos tipo Kleenex, ocupan menos que el papel higiénico.

7. Calcula la ropa exacta e incluso prescinde de alguna. Un par de camisetas, un bañador, unas bermudas... Lo más importante es el calzado. Lleva unas botas y unas chanclas, para descansar los pies cuando no estés haciendo senderismo.

8. De noche, mejor no hacer excursiones si no se está completamente seguro del camino a tomar, y de que sabemos volver a la tienda. Incluso si hay visibilidad, no siempre tenemos por qué saber orientarnos.

9. Nada de almohadas. El saco es suficiente y podemos usar la mochila o parte de la ropa para acomodarnos algo más. Recuerda también llevar una bolsa de las de supermercado para ir introduciendo la ropa sucia, si quieres separarla de la sucia.

10. Lleva un pañuelo grande. Se puede utilizar como protección contra el sol, para filtrar agua, para evitar el sudor de los ojos e incluso como una herramienta improvisada de primeros auxilios.

Pueden surgir mil imprevistos. Pero siguiendo estos consejos, muchos de ellos los habrás subsanado. Ahora toca pasarlo genial y volver con ganas de repetir lo antes posible.

 

Sergio Cabrera | Madrid
| 28/07/2015

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