Esta región alpina tiene una peculiaridad más, y es que resulta ser una región trilingüe debido a su proximidad con otros países. Así, los idiomas que allí se hablan son: alemán, italiano y, en menor medida en el norte de Italia, ladino. La ciudad principal de la región es Innsbruck, cuya población no llega a los 150.000 habitantes, pero su belleza deja pequeñas a otras ciudades.

Si lo que quieres es explorar la zona, te recomendamos empezar por esta ciudad que tiene mucho que ofrecer. Se encuentra situada en el corazón de los Alpes y puede considerarse como una ciudad surgida de una mezcla entre el pasado (con algunas fachadas del gótico del siglo XVI) y el presente del modernismo internacional. Algunos de sus lugares más famosos son el torreón Ottoburg, el Palacio Imperial de Hofburg o el Castillo Ambras. Cabe destacar también el paso del emperador Maximiliano I que dejó joyas en la ciudad como el Tejadito de Oro o la Iglesia de la Corte, una esencia de la dinastía de los Habsburgo.

Rattenberg | Flickr (Dr Bob Hall, Attribution-ShareAlike 2.0 Generic)

Después de pasar un par de días en la “gran ciudad” es hora de descubrir los pequeños pueblos perdidos en la naturaleza. De todos ellos, Rattenberg es uno de los que más destacan. Su origen es medieval, algo que puede apreciarse en sus pequeñas calles y en comercios de artesanía tradicional de la región. Tiene poco más de 400 habitantes y, debido a su proximidad al río Inn, ha sufrido numerosas inundaciones a lo largo de su historia. Aún así, debe estar en vuestra lista.

Rattenberg no es el único pueblo que debemos mencionar, ya que otros como Kitzbuhel, Alpbach o Arzl im Pitztal merecen un reconocimiento. De hecho, para muchos es Alpbach el pueblo más hermoso de la región, el cual cuenta con casas típicamente tirolesas y ahora en invierno, un lugar perfecto para esquiar.

Achensee en invierno | Wikipedia (friedrich, Creative Commons Genérica de Atribución-Compartir-Igual 2.0

De cualquier manera, esta región en su conjunto es ideal para practicar senderismo, esquí o simplemente relajarse contemplando la naturaleza en estado puro. Si te gusta hacer buenas caminatas, te recomendamos visitar el lago más grande de la zona: el Achensee, formado por un glaciar, de un kilómetro de ancho y más de 100 metros de profundidad. Además, ahora en invierno es muy posible que lo encuentres congelado debido a las grandes nevadas que acechan a su alrededor.