La ciudad suiza de Friburgo es un destino perfecto para pasar un par de días rodeado de naturaleza y tranquilidad. Desde el año de su fundación, en 1157, se encuentra localizada a orillas del río Sarine, un sitio donde la naturaleza está al alcance de tu mano.

Es además una ciudad medieval y toda una joya para los amantes de la historia que la visitan porque los paseos por sus calles se convierten en una visita a un museo al aire libre. Su símbolo más importante es la catedral de San Nicolás, la cual cuenta con una gran torre de 74 metros de altura, además de una hermosa decoración interior. Tardó en ser construida varios siglos, exactamente desde 1283 hasta finales del año 1400. En los alrededores de esta catedral se encuentran una gran cantidad de fachadas góticas, además de otras torres medievales y casas de la época.

Friburgo | Pixabay

Hay que tener en cuenta que Friburgo se encuentra dividida en dos zonas, la parte alta y la parte baja. En esta última es donde encontraréis el casco antiguo y, por tanto, la zona más transitable para los turistas. La parte alta se corresponde con la más moderna, donde existe una zona comercial, así como la estación de tren y otros muchos establecimientos. Ambas están conectadas por un funicular que recomendamos coger para cambiar de una a otra y ascender esos 120 aproximados que las separan, aunque también se puede subir andando sin ningún problema.

Catedral de Friburgo | Pixabay

Además si tenéis tiempo os recomendamos acercaros a Gruyeres, un pueblo también típicamente medieval, con castillo propio y muchas leyendas que si las conoces, harán que tu visita sea aún más especial.