Lo primero que debes saber es que para celebrar la Navidad en Filipinas ya vas tarde porque allí la Navidad comienza a festejarse desde el mes de septiembre, dicho de otro modo, la navidad en este bello archipiélago dura tres meses, tres meses completos de villancicos y calles iluminadas para la ocasión.

Aunque hay aspectos en los que la Navidad filipina coincide con la de otros rincones del mundo, cuenta con sugerentes particularidades como el Parol, una antorcha que se inspira en la estrella que guió a los Reyes Magos hasta el Portal de Belén; se coloca en las ventanas de la casa para asegurarse de que los Magos no se pierden y llegan a casa además de al Portal de Belén.

Navidad en Filipinas | Imagen cortesía de Comunicación Iberoamericana y el Departamento de Turismo de Filipinas

Centrándonos en las celebraciones que están todavía por llegar, las del último mes de la Navidad, es importante recordar que Filipinas es un país de arraigada tradición católica, razón por la que el día 16 comienza el ciclo de novenas que termina el día 24 con una misa al filo de la medianoche, es la que conocemos como Misa del Gallo y que conmemora el nacimiento de Jesús.

Es precisamente la noche de Nochebuena cuando tiene lugar una tradición poco conocida para nosotros, los filipinos celebran el Panunuluyan para recordar el triste peregrinar de María y José buscando refugio antes del nacimiento del niño Jesús; una pareja, ataviada como si fuesen los verdaderos María y José, llama a las puertas de las casas y pide que se les permita la entrada.

Navidad en Filipinas | Imagen cortesía de Comunicación Iberoamericana y el Departamento de Turismo de Filipinas

El día 25, día de Navidad, se celebra como casi en cualquier lugar del mundo, con una gran comida familiar pero, al caer la noche, la fiesta continúa: entre las 10 de la noche y las 12 se celebra una misa conocida como la Misa del Aguinaldo; durante la misa María y José, a quienes habíamos dejado la noche anterior caminando de casa en casa, lleguen a la iglesia acompañados por un grupo de niños, colocan al niño Jesús en el pesebre y se canta uno de los himnos religiosos más famosos del mundo, el Gloria.

En lo gastronómico la Navidad filipina también es, desde nuestra tradición occidental, original, algunos de los bocados locales que te conquistarán son las galletas de arroz conocidas como kakanin o el salabat, que es una bebida de jengibre que se sirve caliente; es habitual que tanto las gallegas como el salabat se le ofrezcan a quienes van de casa en casa cantando villancicos; por supuesto la cena de Nochebuena es también copiosa y en su mesa no faltan el jamón ni el pollo, tampoco el queso, el chocolate caliente y una interesante variedad de frutas.

Navidad en Filipinas | Imagen cortesía de Comunicación Iberoamericana y el Departamento de Turismo de Filipinas

En lo que no se diferencia la Navidad filipina de la nuestra es en su fecha de fin, termina con la llegada de los Reyes Magos en la primera semana de enero.