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Turismo de sol y playa y mucho más

Cap d’Agde, una escapada perfecta al Mediterráneo francés

Es la Meca del nudismo, un destino de sol y playa, pero Cap d'Agde sorprende también por un paisaje urbano pintoresco y un fondo marino que invita a sumergirse para descubrir sus tesoros.

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Purificación Álamo | @purichialamo | Madrid
| 01.03.2016 23:28

Cap d'Agde se asoma al Mediterráneo justo donde se cruzan el río Herault y el Canal de Midi. Está en el departamento de Hérault, en la región francesa del Languedoc-Roussillon. Aunque está considerada como la Meca del nudismo, ésta no es su mejor etiqueta –como tampoco lo es la de sol y playa-, porque ofrece mucho más. Es un destino en el que disfrutar del arte, del patrimonio submarino, actividades náuticas y del ambiente festivo y animado que hay siempre en sus pueblos.

Las playas son uno de sus atractivos. En sus 14 kilómetros de playa los amantes de los baños de mar y sol pueden elegir entre playas de ensueño de fina arena perfectamente acondicionadas, otras más salvajes enclavadas en espacios verdes u horadadas en acantilados volcánicos. En su barrio naturista, los amantes del nudismo encuentran su paraíso con 2 km de playas abiertas al Mediterráneo.

Se puede compaginar momentos de relax con la exploración a través de las ciclo vías o los senderos peatonales. Cap d'Agde esconde sus mejores tesoros bajo el agua así que no hay que perder la oportunidad de explorar sus fondos marinos, bien en una inmersión en el sendero acuático al borde de la playa o visitando el Museo del Efebo, el único museo en Francia dedicado a la arqueología submarina.

La ciudad de Cap d'Agde es la Perla negra del Mediterráneo por el color negro de la piedra de basalto volcánico de Mont Saint-Loup con la que comenzó a construirse hace más de 2.600 años. De origen griego, la localidad estuvo poblada en el siglo V a.C. por los foceses, griegos de Asia Menor que bautizaron a la ciudad con el nombre de Agathé Tyché -la Buena Fortuna- y el nombre le trajo mucha suerte pues como consecuencia del comercio marítimo la ciudad prosperó económicamente. Es una de las ciudades más antiguas de Francia y su arquitectura es única por el laberinto de callejuelas y el color oscuro de sus edificios. Paseando por la ciudad se descubren palacetes con puertas monumentales, la catedral románica fortificada que mira constantemente su reflejo en el río, la plaza de la Marina, los muelles y murallas y el Museo Agathois de Artes y Tradiciones Populares.

Otra visita obligada es Grand d’Adge, un encantador pueblo de pescadores lleno de colorido en el que saborea la tradición y la naturaleza. Hay que visitar la capilla de l’Agenouillade y la iglesia de Notre Dame du Grau, un santuario consagrado a la virgen en la ruta del Camino de Santiago; el puerto y la Lonja del Pescado, a pocos kilómetros de la localidad.

Frente a Grand d'Adge, al otro lado de la orilla del río Hérault, está La Tamarissière, un remanso de tranquilidad para pasar unas vacaciones en contacto pleno con la naturaleza pues el pueblo está entre una pinar bicentenario, el puerto y la playa. Lo mejor que se puede hacer es pasear bajo los grandes pinos a lo largo del litoral, además de bañarse en las aguas dulces de su río o en las saladas de su playa.

Más información:
Turismo Cap d'Adge
Turismo de Francia

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