Todo el mundo conoce Venecia, eso es algo indiscutible. Esta ciudad formada por canales y multitud de islas unidas por puentes llama la atención de muchas personas porque es muy diferente al resto. Pero aunque cada vez lo son más, no son tan conocidas sus islas. Y de entre ellas, Burano, Murano y Torcello son las que más merecen la pena.

Empecemos hablando de Burano, que es la más pintoresca. Si te llama la atención Venecia, esta isla le hace gran competencia. Tiene también un canal central y puentes que unen lado y lado del mismo. Pero sin duda, sus casas son su mayor atractivo. Y es que las hay de todos los colores que se te pasen por la mente.

Absolutamente todas las casas de la isla tienen las fachadas pintadas de colores vivos. Pero ese no es el único atractivo de Burano, sino que también lo son sus tiendas artesanales. Allí, los habitantes de Burano venden objetos de encaje de hilo que han fabricado a mano.

Laguna veneciana | Pixabay

Murano es diferente. Allí las casas no son de colores bien vivos sino que están pintadas en tonos rosáceos y pasteles. Pese a eso, sigue siendo súper bonita y recorrerla es casi obligatorio. Aun así, éste tampoco es el único atractivo que tiene la isla. En este caso, es esencial para conocerla acudir a una demostración de fabricación de vidrio. Porque sí, si algo caracteriza a la isla de Murano es la producción de este material. Y, en algunos lugares, te dejan ver en directo cómo se fabrica.

Venecia | Pixabay

Después de ver Burano y Murano es hora de ir a Torcello y conocer esta isla que nada tiene que ver con las anteriores. Durante unos años, en la época de las invasiones, la gente se fue allí a vivir para refugiarse y se convirtió en la isla más poblada de la laguna veneciana. Sin embargo, un tiempo después la gente se mudó a Venecia y hoy en día Torcello es una isla rural y prácticamente deshabitada.

Torcello es muy diferente a Murano y Burano, queda dicho. Pero las tres islas, a su manera, merecen una visita si se realiza un viaje a Venecia.