Núremberg es una ciudad situada al sur de Alemania, al norte del estado de Baviera. Probablemente no sea la ciudad más conocida del país, pero sí que es una de las más bellas. Y una de las que, sin duda, tiene una historia más larga que contar.

Para empezar a hablar de ella, pues vamos a hacerlo resumidamente, nos remontamos al siglo XV. Desde entonces y hasta tres siglos más tarde, fue en Núremberg donde se custodiaron las joyas del Sacro Imperio Romano. Y dada su importancia, muchos años más tarde, Hitler decidió que se iba a convertir en su ciudad elegida. Para Hitler, Núremberg iba a ser la ciudad alemana más alemana. Por eso construyeron allí una especie de réplica del Colisseo romano en el que celebrar sus congresos del Partido Nazi. Y por eso también, poco más tarde, Núremberg fue destrozada por los bombardeos del bando Aliado.

Núremberg quedó reducida a nada. El 90% de la ciudad quedó derruido y alrededor de 100 mil personas se quedaron sin hogar. Sin embargo, al terminar la guerra fue allí donde se celebró el juicio contra algunos de los líderes nazis. Y a partir de entonces, comenzó la reconstrucción de la ciudad. Hoy en día no queda nada de la desolación y la tristeza de esa época. Ahora Núremberg es una ciudad viva y alegre en la que disfrutar de grandes obras arquitectónicas, restos de construcciones medievales, buena cerveza, buena comida y mucho más.

Núremberg en Navidad | Pixabay

Así, si decides viajar a Núremberg no puedes perderte la visita a sus antiguas murallas. Y, a modo obligatorio, debes recorrer las calles empedradas de su casco antiguo. Están tan bien restauradas que nunca pensarías que sufrieron las consecuencias de una guerra unos años atrás. Otro de los lugares que no puedes perderte es la Plaza del Mercado Central. Sobre todo si vas en Navidad, puesto que aquí se celebra uno de los mercadillos navideños más importantes de alemania. Tanto, que durante las cuatro semanas que dura lo visitan millones de personas de todas partes.

El Castillo Imperial es otro de los imprescimdibles de Núremberg. Formado por muchos edificios y situado sobre una colina, te permitirá no solo conocer una gran parte de la historia de la ciudad sino también disfrutarla desde las alturas. Y de las alturas bajamos a los sótanos, pero los del Ayuntamiento Antiguo. Es aquí donde podrás ver una vieja prisión medieval subterránea que se conserva en muy buenas condiciones. En la visita verás tanto las celdas como la sala de tortura y los intrumentos que usaban. Esto, quizá, no es del gusto de todo el mundo. Pero hay quienes disfrutan conociendo también estas cosas.

Si hablamos de iglesias puedes acercarte a unas cuantas: la iglesia de San Lorenzo, la iglesia de Nuestra Señora o la iglesia de San Sebaldo. Y, si lo que te interesa son otro tipo de lugares, añade a tu itinerario un paseo a orillas del río Pegnitz haciendo para en el Puente de los Verdugos y el Puente de las Cadenas. Visita también los Jardines de las Hespérides, construidos en la época medieval o alguna de las bodegas de cerveza de Núremberg. Y, por supuesto, llena tu estómago en alguno de los muchos lugares en los que tomar comida típica alemana. Núremberg merece la pena y, si no, visítalo y lo descubrirás.