Si eres de los que no se conforma con disfrutar del sol, la playa, el paisaje y la gastronomía cuando viaja sino que quiere conocer de verdad otros lugares, seguro que también eres de los que elige con cuidado sus fechas de viaje porque no hay nada como visitar un destino en sus momentos más festivos para descubrir sus tradiciones más populares y conocer la esencia de su cultura.

Costa Rica es un país culturalmente muy rico, el país de la Pura Vida, y si quieres conocerlo la última semana de marzo es una fecha magnífica para hacerlo porque es entonces cuando se celebra la Feria de la Mascarada en el cantón de Barva, provincia de Heredia, un lugar especialmente popular por su folklore y sus cafetales, también por su arquitectura (son famosas sus casitas de adobe) y su artesanía; es precisamente el magnífico trabajo de los artesanos de máscaras de esta región lo que más disfrutarás durante la Mascarada.

Máscaras | Imagen cortesía de Turismo de Costa Rica y The Blueroom Project

Aunque como Feria Nacional de la Mascarada se celebra desde el año 2002, las raíces de esta fiesta hay que buscarlas en el pasado colonial de Costa Rica, buena señal de ello la encontramos en las máscaras que recorren las calles de Barva en los días que dura la fiesta, se trata de payasos o mantudos que persiguen a la gente por la calle y van acompañados de cimarronas (pequeñas bandas de músicos aficionados); resulta imposible no encontrar similitudes entre estas comparsas y las que se organizan en las localidades españolas que conserva una tradición de carnaval más arraigada o las clásicas fiestas de gigantes y cabezudos.

La Giganta, el Diablo, la Muerte, el Policía o la Calavera son sólo algunos de los personajes principales que podrás descubrir en las calles de la ciudad de Barva, visitarás también exposiciones de artesanía donde verás máscaras de lo más original y, como no podía ser e otro modo, disfrutarás también del rico street food costaricense porque los puestos de comidas de pollo, chop suey (preparado con carne y verduras), arroz cantonés, manzanas caramelizadas, galletas o churros toman la ciudad.