Casa de las Siete Chimeneas, Madrid | Wikimedia

Casa de las Siete Chimeneas, en la Plaza del Rey.

En la llamada Casa de las Siete Chimeneas se pasea uno de los fantasmas más famosos de Madrid -que forman parte de su leyenda- es el de Elena Osorio. Este edificio fue construido por Felipe II para su amante Elena Osorio, a la que abandonó cuando tuvo que contraer nupcias con María Manuela de Portugal. Elena además de recibir la casa fue desposada con el capitán Zapata. La pareja vivió junta en esta casa hasta que a los pocos meses el capitán fue destinado a Flandes y falleció. Elena se encerró en su casa y vagaba deprimida por los pasillos hasta que días después fue encontrada muerta por su padre. Cuando se fue a investigar, el cadáver había desaparecido, causando gran conmoción en la población.

Meses más tarde fue el padre de Elena Osorio el que falleció y su cadáver también desapareció: así fue como se incrementó el misterio. Tiempo después numerosos testigos indicaban que paseando en el tejado, entre las siete chimeneas, se veía una mujer totalmente vestida de blanco que se desvanecía instantes después de apuntar con una antorcha en la dirección del Palacio Real –la vivienda del monarca Felipe II-.

Tiempo después cuando la leyenda iba difuminándose de la imaginación, sucedió algo que la volvió a revivir: en el siglo XIX el Banco de Castilla compro el palacete y cuando se iniciaron las obras de adecuación, apareció el cadáver de una mujer con monedas de la época de Felipe II –¿era el cadáver de Elena Osorio?-. Y años después, -cuando fue adquirido el edificio por el Ministerio de Cultura-, en medio de las obras de acondicionamiento apareció el cadáver de un hombre. Parece que el misterio de Elena Osorio y su padre quedaba al descubierto.

La Casa de las Chimeneas fue sede del Banco Urquijo en 1980; en 1995 fue declarado Bien de Interés Cultural y actualmente es sede del Ministerio de Educación y Cultura.

Palacio de Linares, Madrid | Wikimedia

El Palacio de Linares en la Plaza de Cibeles

En la actual sede de la Casa de América en plena plaza de Cibeles de Madrid habitan, según la leyenda, unos de las huéspedes fantasmagóricos más famosos de Madrid: el matrimonio formado por José Murga y Raimunda Osorio y Raimundita –supuestamente la hija de ambos-. José Murga y su esposa Raimunda fueron los primeros marqueses de Linares y los dueños originarios del palacio. Este edificio consta de 4 plantas y pasó por varios abandonos, incluso corrió el riesgo de ser destruido durante la Guerra Civil. Tras ser declarado Monumento Histórico Artístico en 1976, se salvó de ser demolido y en 1992, en el aniversario del descubrimiento de América, se decidió que fuera la sede de la Casa de América.

El edificio guarda una curiosa leyenda, son numerosos los testimonios que indican que pasan cosas raras en el edificio: ruidos extraños, puertas que se abren y cierran, muebles que se mueven solos y figuras que se pasean por sus estancias. Se dice que son los fantasmas de los propietarios y su supuesta hija, que tiene una curiosa historia. Parece que José Murga se enamoró de Raimunda, la hija de una humilde cigarrera. Cuando José le comentó a su padre Mateo Murga, su intención de desposarla, éste se opuso totalmente: Raimunda era su propia hija –fruto de un amor de juventud-, por tanto ambos eran hermanos. Tras la muerte de su padre, el Vaticano les concedió una bula especial para contraer matrimonio Casti convivere (en casta convivencia). Pero el amor y la pasión que se profesaban hicieron que no pudieran cumplirla y fruto de ese amor sería la pequeña Raimundita, que sería emparedada para ocultar este incesto. Los espectros de ellos tres son los que se pasean por el Palacio de Linares.

Museo Reina Sofía, Madrid | Wikimedia

El Museo Reina Sofía

El actual Museo Reina Sofía tiene una escalofriante historia dentro de sus muros y en su subsuelo. En el solar en que se ubica, en la segunda mitad del siglo XVI, se ubicó un albergue para peregrinos y personas sin hogar, murieron muchos de ellos y alguno fue enterrado en su subsuelo.

En pleno reinado de Carlos III, en 1787, se construyó en esta misma ubicación un Hospital General que acogió a numerosos enfermos y víctimas de las distintas epidemias que asolaron Madrid; tal era el número de fallecidos, que alguno tuvo que ser enterrado en sus propios terrenos. Estos enterramientos dieron lugar a numerosas leyendas sobre los espíritus de estas personas fallecidas en este lugar.

El Hospital General finalizó su actividad en 1965 y permaneció cerrado durante veinte años. Fue la Academia de San Fernando y la Dirección de Bellas Artes, la que evitó su demolición pidiendo que fuera declarado Edificio Histórico Artístico, con lo cual quedó protegido.

En 1982 se convirtió en la sede del Museo Reina Sofía pero la leyenda no hizo más que empezar. Los trabajadores del museo no dejaban de quejarse de la multitud de fenómenos extraños que ocurrían en sus dependencias: ascensores que subían y bajaban solos, luces que se encendían, ruidos misteriosos en las distintas estancias. En aquella época se puso nombre al espíritu que lo habitaba: Ataulfo y sería él el responsable de estos fenómenos misteriosos. Cuando visitemos el Museo Reina Sofía, no dejemos de mirar hacia los lados y agudizar el oído, quizá presenciemos alguno de estos extraños acontecimientos.