Ahora es un buen momento para acercarnos más, aunque sea de manera online, aquellos lugares que nos creíamos que ya conocíamos suficiente. Sin embargo, cada ciudad guarda un pequeño secreto, una leyenda que cautiva a quien la conoce, y un motivo para que cuando todo vuelva a la normalidad la visitemos.

En este caso queremos hablarte de la Torre de la Malmuerta de Córdoba, quizás no muy conocida por los turistas, pero seguro que sí por los cordobeses. Se encuentra situada en el barrio de Santa Marina, en el centro de la ciudad, y lo que más llama la atención de ella es la leyenda que queda guardada entre sus paredes.

La leyenda de la torre de la Malmuerta o La leyenda de los comendadores de Córdoba | Wikipedia (Autor del cuadro José María Rodríguez de Losada, Dominio Público)

Su construcción se llevo a cabo en el siglo XV y duró cuatro años, desde 1404 a 1408. De hecho, antes de que la torre que hoy conocemos se alzara, ya había otra según aparece en algunos escritos antiguos, situada en el mismo sitio. Actualmente se puede visitar por libre pero también con visita guiada, algo muy recomendable.

Lo más curioso que surge en esta torre es una de sus tantas leyendas, también conocida como “Leyenda de los Comendadores”, en la cual se une realidad por el hecho de la muerte de los comendadores de Córdoba en 1448, con ficción.

Uno de los protagonistas de la historia fue Fernando Alfonso de Córdoba, un caballero muy relevante en la ciudad por su dinero y también sus contactos. Este se encontraba casado con Beatriz de Hinestrosa y, aunque ambos eran muy felices, según se contaba también era una pareja frustrada por el hecho de no concebir hijos.

Torre de la Malmuerta | Wikipedia (Turol Jones, Creative Commons Attribution 2.0 Generic license)

Un día recibieron una visita de los primos de Fernando: Fernando y Jorge de Córdoba y Solier. Los dos formaban parte de la Orden de Calatrava y eran comendadores en sus respectivas ciudades. Jorge se enamoro e incluso obsesiono de la esposa de su primo, Beatriz, algo que le llevo a un duro final. Durante un tiempo Fernando tuvo que irse por determinados asuntos a la Corte del monarca, dejando a ambos amantes juntos en su hogar.

Beatriz cada vez le enviaba menos cartas a Fernando y esto ya levantó sospechas en el noble. Cuando volvió, acabó con la vida de ambos aunque no tenía ninguna prueba de que su mujer realmente le había sido infiel. Por esto, solicitó el perdón del Rey Juan II de Castilla, el cual como castigo le ordenó construir esta misma torre.