Muchas son las supersticiones que existen en ciertos lugares míticos de Italia. Pero ¿hasta qué punto sirve eso de algo? Vamos a enumerar unos cuantos para que te des cuenta de la historia que hay detrás y, sobre todo, por qué no hace falta que tú hagas exactamente lo mismo que miles y miles de viajeros.

Tocar el seno derecho de Julieta, en Verona

Esta superstición de las más conocidas, qué duda cabe. Debemos partir de la base y es que en 1907, el Ayuntamiento de la ciudad italiana decidió adquirir este edificio medieval, que era propiedad de la familia Dal Cappello. La leyenda dice que fue la casa natal de nada más y nada menos que Giulietta Capileti (Julieta Capuleto).

Por ese mismo motivo, son miles los turistas que pasan año tras año por ahí. Aun así, tanto el famoso balcón como la ventana de estilo gótico son cuestiones que se añadieron posteriormente, probablemente para hacer mucho más creíble la leyenda que reflejó William Shakespeare en esta historia que sigue dando que hablar.

Es en el jardín donde se encuentra la estatua de bronce de Julieta, que aguanta el filón de miles de turistas que se fotografían tocando su seno derecho. El desgaste se nota en la escultura. Normalmente, este gesto se hace para encontrar el amor y/o regresar a Verona. Es una excelente idea, qué duda cabe, pero seguramente descubrirás mil cosas más para volver a esta ciudad como su gastronomía, vinos, anfiteatro, sus plazas como la delle Erbe... ¡No hace falta que toques el seno de Julieta!

Julieta | Pxhere

Girar 3 veces sobre los testículos de un toro, en Milán

En las maravillosas Galerías Vittorio Emmanuelle, frente al mítico Duomo, encontrarás unas tiendas preciosas y de lujo. No son asequibles para todos los bolsillos, desde luego, por lo que puede que recurrir a esta superstición puede que nos ayude a tener la oportunidad de pasearnos sin ningún tipo de pudor por estas galerías.

En el mismo centro de la Galería podréis encontrar el famoso mosaico de un toro, aunque en realidad se refleja el escudo de la ciudad de Torino. En este lugar también existe la tradición de pisar los testículos del toro, ubicado en la Piazza San Carlo. Eso sí, debes saber que los de Torino lo hacen mientras pasean, con mucha discreción. ¡Y no con tanto ahínco como ocurre en las galerías de Milán!

La tradición (o superstición, según se mire) asegura que se debe dar tres vueltas sobre un mismo pie encima de los testículos de ese toro. Lo normal es que encontréis una cola para cumplir con este ritual y, además, sacarse la fotografía de rigor. Eso sí, advertimos que es algo complicado girar puesto que probablemente os hundáis en el agujero que se ha ido generando en ese punto concreto.

Fontana de Trevi | Pxhere

Tirar una moneda en la Fontana di Trevi, en Roma

Es la fuente más famosa de la capital italiana, y una de las más bonitas, fotografiadas y cinematográficas. Lo que es una tradición es lanzar una moneda en esas aguas, custodiadas por Neptuno. No se puede hacer de cualquier manera, eso sí, puesto que tienes que hacerlo de espaldas a la fuente, con la mano derecha y por encima del hombro izquierdo. ¡Así es!

Parece que lanzar una moneda nos asegura regresar a la ciudad de Roma y no es nada descabellado puesto que suele haber constantes ofertas de vuelos. La segunda nos garantiza el amor y la tercera el matrimonio (o divorcio, quién sabe). Como consejo, debes tener en cuenta que es bastante complicado encontrar hueco para hacerlo e inmortalizarlo en una imagen. ¡Así que evita acudir en horas donde haya mucha gente!

Porcellino | Imagen de RalfSkjerning en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Tocar el hocico del Porcellino, en Florencia

El conocido Porcellino está ubicado en la Loggia del Mercado nuevo de la preciosa ciudad de Florencia, cerquita del Ponte Vecchio. Este jabato es una estatua de bronce cuyo hocico aparece brillante, como ocurre con el seno de Julieta, del paso de tantísimos turistas. Ahora bien, ¿qué se consigue con esto?

Suerte. Además, por si fuera poco, para saber si ese deseo se puede cumplir hay que apoyar una moneda dentro de la boca del Porcellino y dejarla caer en el mismo pozo de la fuente. Solamente si la moneda se cuela entre las aberturas de la rejilla... ¡Podemos dar por hecho que ese deseo se cumplirá! El jabalí es un animal de lo más habitual en los bosques toscanos y, por ende, muy importante en su gastronomía.

La escultura del Porcellino fue encargada nada más y nada menos que por Cosimo I y cuyo destino era el Palacio Pitti. En verdad se trataba de una copia de una estructura de mármol mucha más antigua y que puedes contemplar en la Galleria degli Uffizi. Es entonces cuando Fernando II de Medici decidió transformarla en fuente y ubicarla, de esta manera, junto al mercado. Bien es cierto que el Porcellino original, en bronce, se conserva nada más y nada menos que en el Museo Bardini.