La historia de Bélgica no podría escribirse sin el chocolate y tampoco disfrutaríamos del maravilloso placer de comer bombones si no fuera por los belgas, fue aquí donde se crearon los primeros bombones del mundo, en las Galerías Reales de Saint-Hubert; el chocolate belga es famoso en el mundo entero por su calidad y también por la creatividad de los maestros chocolateros que inventaron los bombones y que nos soprenden cada día con delicias y experiencias chocolateras sin par; todo esto, además del hecho que son cientos de años que llevan los belgas enredando con el chocolate, es lo que ha convertido a Flandes en la capital mundial del chocolate, eso y que dos de las fábricas de chocolate más grandes del mundo están aquí: son Callebaut y Puratos.

Bombones belgas | Pixabay

Hace más de 100 años que Callebaut fabrica el conocido como 'Finest Belgian Chocolate' en el corazón de Flandes, utilizan solo ingredientes de alta calidad en un proceso artesanal que se ha transmitido de generación en generación y que hace que el suyo sea uno de los chocolates predilectos de los maestros chocolateros belgas y de los chefs que utilizan este ingrediente en sus platos o en sus postres.

El nacimiento de Callebaut como fábrica del 'Finest Belgian Chocolate' es cuando menos curioso: ocurrió en 1911 cuando el hijo de un maestro cervecero dedicó su tiempo libre a trabajar con las habas de cacao para crear el mejor chocolate del mundo, su éxito fue tal que le llovía los pedidos y, desde aquel momento hace más de 100 años, así ha seguido sucediendo hasta hoy aunque, por supuesto, no del mismo modo porque si algo ha caracterizado a Callebaut es la innovación: en 1911 creaba el 'Finest Belgian Chocolate', en 1918 perfeccionaba la receta, en 1920 creaba las primeras coberturas de chocolate, en 1935 el chocolate con leche, en los años 60 comienza sus exportaciones, en los 80 crean los 'callets' (gotas de chocolate de cobertura) y abren la primera escuela de chocolate, en 2011 celebra su centenario y entre sus últimas innovaciones está el chocolate para baristas.

Puratos es otra gran fábrica de chocolate belga, una empresa familiar que hace de la panadería, la pastelería y el chocolate su razón de ser desde hace más de 100 años; en Puratos trabajan de un modo muy especial, en su fábrica mantienen la esencia de sus procesos artesanales sin renunciar a las más modernas innovaciones tecnológicas y, fuera de ella, realizan proyectos de cata de productos por todo el mundo de modo que son capaces de anticipar las tendencias del mercado en lo que al chocolate se refiere y, además, comparten esa importante información en diferentes conferencias y talleres organizados por ellos mismos; cuentan también con su propia escuela de cocina.

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