Pero, ¿alguna vez de dónde provienen? Qué historia tiene ese apellido de la familia. Seguramente alguna persona tenga un gran árbol genealógico en su casa, pero el resto de mortales hemos tenido que ir preguntando a nuestros padres, madres, abuelos y abuelas.

El lingüista y matemático Jakub Marian nos ayuda un poco en la tarea de investigación con este mapa en el que recoge el apellido más usado en cada país de Europa. En el lateral indica la leyenda por colores. Morado: lugar de origen. Azul: nombre del padre. Verde: oficio. Rojo: adjetivo. Marrón: elemento de la naturaleza. Negro: otro.

En el siguiente mapa podemos ver el apellido más común o característico de cada país, o la forma de formarlo. En España los patronímicos predominan claramente, pues García es el apellido más común, y es un antropónimo muy antiguo, de origen prerromano y se atribuye el origen a una palabra vasca que significaba “oso” o “joven”.

Significado de los apellidos más comunes de Europa | Fotos de JAkub MArian. Fuente Jakub Marian

Por otro lado, los patronímicos con terminación “ez” también son muy numerosos entre los españoles y quiere decir “hijo de”, pero también las terminaciones “iz” y “oz” (Muñoz, Ortiz…). Si el apellido era Pérez, indicada que era hijo de Pedro; si era Sánchez, se refería al hijo/a de Sancho. El apellido no tenía por qué ir de generación en generación, pues se ponía en función del nombre del padre. No se iban heredando intactos, como pasa ahora.

En Portugal el apellido más popular es “da Silva”, que tiene su significado en elementos de la naturaleza. En el país luso también son numerosos los patronímicos y se forma con la terminación “es”. En Bélgica predomina Peeters, de nuevo un apellido que hace referencia “hijo de” o “descendiente de”. Como se ve en el mapa, en Suecia, Noruega y Dinamarca también son muy comunes. En el caso de Noruega, Hansen significa hijo de Hans; y en Dinamarca Nielsen es “hijo de Niels”. Y en Suecia pasa lo mismo con el apellido Andersson.

Lo curioso es que Islandia a día de hoy continúan usando el sistema patronímico, por lo tanto, los apellidos van cambiando de generación en generación, a no ser que el hijo tenga el mismo nombre que su padre.

En Alemania, por su parte, predominan los apellidos que hacen referencia a profresiones. En el mapa vemos que el más numeroso es Müller, que en castellano es “molinero”. Lo mismo pasa en Austria y Reiuno Unido. En Irlanda se mezclan los patronímicos con los oficios. El caso de Grecia, entre otros países, es muy curioso porque el popular y típico apellido Papadopoulos incluye oficio e “hijo de”, ya que significa “hijo de un sacerdote”.

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