No es frecuente que la naturaleza tenga dos ríos que se crucen formando un aspa y, además, que cada uno sigue su propio discurrir, como si de dos autopistas se trataran. Lo habitual es que el pequeño sea un afluente del mayor y que, siguiendo los dictados de las pendientes y la gravedad, junten fuerzas y agua hasta dar al mar. Sin embargo, ahí está la evolución humana para conseguir lo imposible.

En este caso, crear un cruce de caminos acuático o, lo que es lo mismo, que dos ríos se crucen, sin tocarse y, al mismo tiempo, permitiendo la navegación por ambos, en direcciones contrapuestas. Es lo que se puede hacer en Magdeburgo, una ciudad a orillas del Elba, capital del estado federado de Sajonia-Anhalt, y donde se han realizado numerosas obras de canalización que han dado como resultado este curioso lugar, a apenas unas horas en coche de Berlín.

De hecho, como obra de ingeniería es realmente espectacular. El puente que hace las veces de canal cruza el Elba y tiene la anchura y el fondo suficiente como para lo utilicen cargadores y todo tipo de embarcaciones. Posee una longitud de 918 metros de largo, su construcción necesitó de aproximadamente 6 años de trabajo (con un coste que superó los 500 millones de euros) y todo para permitir un mejor comercio y transporte de mercancías por la zona.

Bautizado por los locales como 'La cruz de calles de agua', su visión es majestuosa. Además, también funciona como puente convencional, ya que se ha habilitado una acera para peatones a cada lado del canal artificial elevado, lo que permite recorrerlo plácidamente o utilizarlo para rutas de senderismo y cicloturismo. No solo se limita a lo que es el Elba, sino que va más allá, sorteando todo el desnivel que se produce entre una orilla y otra, más la depresión, donde hay campos de cultivo y pequeñas zonas arboladas.

En Magdeburgo se ha convertido ya en una de las atracciones turísticas más interesantes, y eso a pesar de que la ciudad, con más de 1.200 años de historia a sus espaldas, esconde todo tipo de lugares interesantes, bien la Catedral, su pasado hanseático, una fortaleza, el legado de Lutero... Claro que ninguno de los antepasados famosos podría pensar que allí se haría una obra tal.

El cruce de vías acuáticas que conecta de forma óptima el río Elba, el canal Mittelland y el canal Elba-Havel se encuentra al norte de la ciudad, cerca del bosque de Umflutehle-Külzauer. Su construcción permitió salvar un camino de casi 10 kilómetros de rodeos. Los que quieran navegarlo, solo tienen que acercarse a los embarcaderos turísticos, donde diferentes barcos parten durante todo el día realizando una pintoresca ruta por todo el complejo de canales y vías acuáticas. Sin duda, el paso por el acueducto es la parte más interesante y deseada.

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