Nemocón es una preciosa población a tan solo 65 kilómetros al norte de Bogotá, la capital de Colombia. Una pequeña ciudad de la región de Cundinamarca, en la provincia de Sabana, que conserva un importante patrimonio arquitectónico en forma de fachadas con murales que hablan de la historia, la tradición y la cultura. Y aunque su casco histórico y sus cuidadas calles son maravillosas, la atracción principal aquí, no es otra que la Mina de Sal.

Las Minas de Sal de Nemocón es un atractivo turístico, no solo de esta región, sino que se ha convertido en uno de los lugares más visitados del interior del país, una maravilla natural que sorprende y que es un testimonio material de la tradicional minera subterránea de cámaras y pilares históricos.

Magia bajo tierra. Bajando por túneles mineros hacia el interior de la montaña se inicia un recorrido mágico y sobrenatural por una asombrosa construcción. Viajamos por un universo de sensaciones impresionante en el que vamos a conocer los rincones más sorprendentes de la Mina de Sal.

A la mina se entra por unas grandes puertas alemanas de 3 metros de altura, originales de 1817, soportadas por gruesos troncos de eucalipto. Y lo primero que te encuentras es una cámara con un techo que supera los 30 metros de altura, hasta aquí se desciende 60 metros. Es un lugar monumental completamente seguro y que cuenta con una excelente ventilación, así que, si padeces de claustrofobia, no sufras.

En este lugar se pueden observan las primeras formaciones de estalactitas con más de cuarenta años de antigüedad y de más de 80 centímetros de largo. Más adelante veremos espejos naturales de salmuera, 28 espejos que llaman la atención, en los que se disolvían las rocas de sal y que producen un efecto óptico impresionante. Seguimos un camino azul para ver el pozo de los deseos y una cascada de sal natural con más de 80 años de antigüedad, lugares que se han formado por las múltiples filtraciones de agua. La Cápsula Fénix, la Capilla de la Virgen del Carmen, la Cámara de los Pálpitos de los Enamorados, la Ciudad de las Estalactitas o el Tanque de Santa Bárbara, son otros de los lugares más impresionantes de este mundo subterráneo.

En la cámara de la Capilla hay una enorme esfera de piedra de 1.300 kilos que simboliza al mundo. Otra atracción de gran importancia es el cristal de sal de 1.600 kilos, tallado en forma de corazón en los 60's por el minero Miguel Sánchez. En el recorrido se ven las estalactitas y estalagmitas e incluso hay un sendero ecológico, un auditorio y una sala de geología.

La Mina de Sal de Nemocón es un lugar que cautiva por su autenticidad, al que se llega en treinta minutos desde Zipaquirá, donde se encuentra la monumental Catedral de Sal, una iglesia de sal con esculturas talladas, entre las que se destaca una cruz de 16 metros de altura detrás del altar mayor.

En la Mina de Sal de Nemocón, a 80 metros bajo tierra, vas a recorrer 2.500 metros de túneles en los que, entre 1816 y 1968, se extrajeron ocho millones de toneladas de sal aproximadamente. Una aventura bajo tierra que ofrece la oportunidad de conocer las profundidades de la historia colombiana. Un recorrido de una hora de duración en el que es posible conocer la historia de esta mina de donde se sacaron cerca de 9 millones de toneladas de sal.

En Nemocón además, puedes visitar el Museo de la Sal, en una casa colonial ubicada en el parque principal donde aprenderás sobre la manera en que los indígenas explotaban la sal antes de que llegaran los conquistadores españoles. Y el Museo de Historia Natural de la Sabana que se encuentra a la entrada de la mina con una muestra de fósiles, mastodontes, megaterios y especies marinas.

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Mina de Sal de Nemocón