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Lugares que ya no existen

3 lugares que ya sólo son historia porque han sido destruidos

Hay lugares a los que ya solo podemos ir a través de la fotografía y el video, lugares que han sido pasto de la destrucción y ya no existen, son historia. Hoy os proponemos tres de esos lugares, tres viajes imposibles (y no por culpa de la pandemia).

Templo de Bel

Imagen de upyernoz en Wikipedia, licencia: CC BY 2.0_upyernoz Templo de Bel

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Hay lugares que no caerán jamás en el olvido a pesar de haber dejado de exitir: lugares que un día la naturaleza nos dio para después arrebatárnoslos como los tres de los que hablábamos en esta noticia, pero también lugares levantados por el hombre que han sucumbido a lo peor del ser humano, a su espíritu más destructivo, a sus guerras; sabemos que los vestigios arqueológicos reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad que están bajo amenaza de destrucción son aquellos ubicados en zonas de guerra; la demostración más evidente de esto es así la tenemos en los lugares que ya han sucumbido al espíritu destructivo del hombre en sus peores momentos; nos referimos a lugares como la ciudad siria de Palmira, a legados como los budas gigantes de la localidad afgana de Bamiyan o gran parte del Patrimonio de la Humanidad que atesoraba la ciudad de Tombuctú, en Mali.

Arco de Palmira | Imagen de Heretiq en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 2.5

Los datos que arroja la terrible guerra de Siria son demoledores y la destrucción del Patrimonio de la Humanidad del país es, con total seguridad, el que menos debe preocuparnos; claro que nuestro espíritu humanista y viajero no puede evitar lamentar la desaparición de lugares como la histórica ciudad de Palmira; se trataba de una ciudad de paso para los comerciantes que recorrían la ruta de la seda y estaba magníficamente conservada pero en 2015 lugares tan emblemáticos de esta ciudad como el templo de Baal Shamin, el templo de Bel y el Arco del Triunfo fueron destruidos por los yihadistas que tomaron la ciudad y casi la borraron del mapa.

No es la ciudad de Palmira el único patrimonio sirio (y de la humanidad) que ha sucumbido a la guerra, las ciudades históricas de Alepo y Homs han sufrido también daños irrecuperables en su patrimonio histórico.

Buda de Bamiyan (el grande) | Imagen de Fars News Agency en Wikipedia, licencia: CC BY 4.0

No abandonamos la ruta de la seda porque Bamiyan, en Afganistán, formaba también parte de ella; la ciudad se convirtió en un importante centro budista y se levantaron en ella varios templos, también se labraron en un acantilado dos espectaculares estatuas de Buda que sobrevivieron al paso del tiempo y de los hombres durante siglos. Hasta el año 2001. Pero las guerras que se libran en nombre de la religión entienden más de pasiones que de arte o de historia y por eso en 2001 el gobierno de Afganistán, dirigido por talibanes, hizo destruir este patrimonio y con él sus 1.500 años de historia.

Lugar del Buda de Bamiyan (el grande) una vez destruido | Imagen de dominio público

Actualmente hay un equipo alemán que está tratando de recomponer las estatuas, ya sabemos que es imposible recuperarlas tal y como eran pero tal vez sí puedan ser reconstruidas parcialmente y de este modo no quedar para siempre en el olvido.

Tombuctú | Imagen de Mousssa Niakate en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

Nuestra tercera parada en el recuerdo la hacemos hoy en Tombuctú porque esta ciudad de Mali también ha visto caer parte de su rico patrimonio histórico; 22 eran los mausoleos que se conservaban en la ciudad de Tombuctú hasta el año 2012, 16 de ellos gozaban de la consideración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero de esos 16 ya solo quedan 9, los 7 restantes fueron destruidos en el año 2012 por grupos terroristas islámicos que los consideraban monumentos impíos.

Tombuctú en los años 70 del siglo pasado | Imagen de H Grobe en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Historias como la de la ciudad de Palmira, los budas de Bamiyan o los mausoleos destruidos de Tombuctú deberían hacernos pensar en el poder destructivo del ser humano cuando pierde la razón y se deja llevar ciegamente por la emoción y la fe ciega, deberían servirnos como aviso a navegantes, para que nunca olvidemos que somos capaces de lo mejor (lo mejor era Palmira, eran los espectaculares budas o los mausoleos de Mali) y de lo peor (lo peor fue su destrucción). Hoy queremos acordarnos de lo mejor, de lo que estos Patrimonios de la Humanidad fueron y viajamos a ellos del único modo que es posible hacerlo, disfrutando de un viaje fotográfico.

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