¿Qué pensaríais si alguien os dijera que existe una isla capaz de aparecer y desaparecer a su antojo? Evidentemente resulta imposible de creer... Pero la realidad es que se cuentan por miles las personas que no son capaces de negarlo. Y hay otras tantas que lo afirman sin temor a ser tomados por lunáticos.

La Isla Errante de San Borondón es sin duda el mayor misterio de las aguas canarias. Este porción de tierra -hablaremos en todo momento como si existiera- es el responsable de que nos encontremos hablando de algo que parece inverosímil pero que, sin embargo, lleva despertando el interés y la curiosidad de cientos de personas en todo el mundo siglos enteros. Abrid vuestra mente para seguir leyendo.

Según cuenta la leyenda, la Isla Errante de San Borondón se encuentra en aguas canarias, aunque su localización exacta no es posible de precisar. No todo el mundo es capaz de verla. Ni tampoco se deja ver de manera constante. Esta leyenda habla de una Isla que aparece de forma aleatoria, sin seguir ningún patrón, y desaparece de la misma manera.

Tenemos noticias de ella desde la Antigüedad aunque no fue hasta el siglo XIV cuando ciertos datos referentes a ella empezaron a quedar sellados de una u otra manera. El Mapa de Pizzigano la situó, en 1367, a poca distancia de El Hierro y dos siglos más tarde Leonardo Torriani dibujaría su silueta basándose en los relatos de marineros que afirmaban haberla visto incluso visitado.

Hay constancia de que a finales del siglo XVI fueron cientos las personas que aseguraron haberla visto desde la costa, por no hablar de -como ya hemos comentado- los marineros de todas las nacionalidades que hablan de cómo atracaron en una isla desierta que nadie conocía.

Aunque sin duda la prueba más rotunda de esta leyenda que para muchos no es leyenda sino historia está en 1958. Durante aquel año, el periódico ABC publicó una fotografía tomada por el fotógrafo Manuel Rodríguez Quintero en la que se puede apreciar la silueta de una isla en el horizonte.

Consciente de la importancia de la fotografía que acababa de tomar y de lo difícil que sería creer en su versión pese a todo, llamó la atención de tres niños que andaban jugando en la playa para que ellos también pudieron asistir a la visión. Tenían en torno a diez años y durante el resto de sus vidas han asegurado haber visto una lista que desapareció tan solo veinte minutos más tarde.

Por otro lado, no terminaríamos en una buena temporada de enumerar las expediciones realizadas con la intención de dar con la mágica Isla Errante de San Borondón. En todas esas expediciones han vuelto con las manos vacías. No hay rastro.