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De Austria a Francia y de ahí al resto del mundo

Día Internacional del croissant (o cruasán): ¿sabías que el origen de este bollo no es francés sino austríaco?

El 30 de enero es el Día Internacional del Croissant, un día estupendo para desayunar a la francesa... o a la austríaca, te contamos la curiosa historia del origen de este rico bollo.

Croissants

Pixabay Croissants

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Fríos y calientes, sin relleno y con relleno dulce o salado, acompañados de un café o de un té, de un zumo, un refresco o una cerveza ¿a quién le amarga un croissant? este bollo es probablemente uno de los inventos de obrador más populares del mundo (con el permiso del propio pan, claro está...) y solemos asociarlo siempre a la gastronomía francesa pero ¿sabías que este dulce viajero nació en Austria?.

No hay dudas respecto a que el origen del croissant está en Austria, concretamente en Viena en el S.XVII, como tampoco las hay de que a principios del S.XX algún avispado panadero francés tuvo la idea de hojaldrar la masa y reinventar así el croissant; alrededor de lo que sí hay más dudas es de cómo comenzaron los austríacos a hornear croissants aunque hay un par de leyendas muy curiosas que tratan de explicarlo.

Croissants | Pixabay

En la primera de esas leyendas los héroes del croissant son los panaderos vieneses porque fueron quienes, al trabajar de madrugada, se dieron cuenta de los movimientos de las tropas otomanas que trataban de tomar la ciudad avanzando solo por la noche; su aviso dio como resultado la puesta en guardia del ejército austríaco y su victoria sobre los otomanos; para celebrar tan importante gesta los panaderos vieneses hicieron panecillos con forma de media luna (símbolo de los otomanos).

La segunda de la leyenda sucede en esa misma época pero el héroe del croissant es solo uno y además polaco: Franz Georg Kolschitzky; este hombre viendo como el asedio otomano sobre Viena amenazaba con triunfar, cruzó las líneas enemigas para pedir ayuda al rey de Polonia, una vez hecha la petición volvió a Viena para pedir advertir de la pronta llegada de los refuerzos y cuando finalmente los otomanos fueron vencidos no se contentó con introducir en Europa el café (lo había descubierto entre lo que los otomanos dejaran atrás en su huída) sino que lo acompañó de unos pastelitos en forma de media luna que serían los predecesores del croissant.

Ahora bien, ninguno de aquellos croissants se parecen más que en la forma al croissant que comemos hoy, la diferencia está en la masa y es que no fue hasta 1905 cuando se publicó en Francia la primera receta de un croissant de masa hojaldrada, nuestro croissant (o cruasán); a partir de los años 20 su popularidad fue creciendo y ya en los glamourosos años 50 era un desayuno típico francés.

Croissants rellenos | Pixabay

¿Vas a desayunar con glamour francés el Día Internacional del Croissant? un croissant recién hecho o abierto al medio y tostado, relleno de chocolate o de mermelada de frambuesa, a modo de sándwich frío de jamón y queso o con el relleno más ocurrente que se te pase por la cabeza, el caso es tener la base, lo esencial, un rico croissant hojaldrado, con su masa bien aireada y por supuesto recién horneado... Ya que no podemos viajar a Viena ni a París en busca de los primeros croissants, hagamos que Viena y París viajen a nuestra mesa y nos pongan el desayuno ¿no crees?.

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