¿Te imaginas un cementerio reconvertido en un parque en el que pasear o un lugar en el que tomarte un descanso de la oficina y disfrutar de un rico sandwich? ¿Y un cementerio que fuese uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad? Estamos acostumbrados a huir de ellos, a tener miedo cuando nos cruzamos con uno en plena noche, incluso a obviarlos, a hacer como si no existieran, pero algunos también son arte. Ese es el caso del cementerio de Montparnasse, situado al sur de París.

Se trata de uno de los más famosos y grandes de Europa, así como de uno de los más mágicos y especiales del mundo. En él podemos encontrar desde lápidas antiguas, prácticamente abandonadas, que le aportan ese lado tétrico que todo cementerio tiene, hasta estatuas que te dejarán con la boca abierta, repletas de color y de formas imposibles. No es un lugar para llorar y temer la muerte, es un lugar para perderse y para encontrarse a sí mismo. Para comprender lo maravillosa que es la vida y lo curioso que es el ser humano.

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Entre sus numerosas calles, algunas más amplias que otras, podrás encontrarte con personas paseando, sentadas en un banco o simplemente contemplando el paisaje. Y es que, aunque te pueda parecer extraño, el paisaje que te ofrece el cementerio de Montparnasse es uno de esos que no olvidarás en la vida. Más allá de supersticiones y de miedos, estamos ante un lugar puro y bello, muy bello.

Pero no sólo sus variopintas esculturas y su ambiente mágico han sido los que le han dado fama a este cementerio, sino que lo han hecho muchos de los que escogieron ese lugar como hogar eterno para su alma. Artistas, escritores, cantantes, políticos, filósofos… Nombres que hemos escuchado durante toda una vida y que descansan allí, rodeados de esa paz diferente, y visitados cada día por decenas de personas que no dudan en contemplar cómo es el lugar en el que yacen todas esas ideas que un día les enamoraron.

Julio Cortázar, César Vallejo, Santiago Casares Quiroga, Samuel Beckett, Charles de Baudelaire, Guy de Maupassant, Philippe Noiret y Camille Saint-Saëns son algunos de los personajes ilustres que descansan en este cementerio mágico de Montparnasse. Siempre que visites sus tumbas encontrarás muestras de cariño de todo tipo, cartas, regalos… Una prueba más del enorme poder que tiene el arte -en todas sus vertientes- en todos nosotros.

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Como ya hemos mencionado, las tumbas y sarcófagos de numerosas personas anónimas que yacen en estos campos, que hace años pertenecían a varias granjas, también suponen un enorme atractivo turístico. Olvídate de esculturas tristes, en algunas de ellas podrás encontrar verdadera vanguardia. Formas que, muchas veces, no hacen otra cosa que representar la personalidad y la vida del alma que allí encontramos.

Este no es, ni mucho menos, el único cementerio célebre de París. El de Père-Lachaise o el de Montmartre también son conocidos mundialmente y visitados por miles de turistas, pero Montparnasse tiene ese aire especial que convierte un lugar que siempre nos han pintado como tétrico y temible en amable y bello. Una visita imprescindible que te permitirá reflexionar y apreciar la luz en la más impenetrable de las oscuridades.