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El desconocido y pequeño pueblo de Burgos que tiene uno de los castillos mejor conservados de Castilla y León
En Castilla y León hay pueblos realmente increíbles que merece la pena conocer al menos una vez en la vida gracias a su historia y patrimonio. Hoy queremos hablaros de un pueblo de la provincia de Burgos que tiene uno de los castillos mejor conservados de la comunidad.

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Burgos es una provincia que regala una historia amplia y uno de los patrimonios más relevantes de todo el país, con una magnífica arquitectura reflejada en monumentos como la iglesia de San Gil Abady la tranquilidad de sus pueblos, donde la tradición forma parte esencial de la vida cotidiana.
Olmillos de Sasamón es una pequeña localidad situada en la provincia de Burgos, dentro de la comunidad autónoma de Castilla y León. Se encuentra en la comarca del Odra-Pisuerga, a escasos kilómetros de Sasamón y rodeada por el paisaje característico de la meseta castellana, donde predominan los campos de cultivo, suaves colinas y amplios horizontes que transmiten tranquilidad y vida rural.
Su origen se remonta a la Edad Media, cuando la zona fue repoblada tras la Reconquista. A lo largo de los siglos, Olmillos de Sasamón ha conservado su esencia agrícola y ganadera, que ha marcado tanto su desarrollo económico como sus costumbres. Pasear por sus calles permite descubrir la arquitectura tradicional castellana, con casas de piedra, fachadas sencillas y un urbanismo tranquilo que invita a recorrer el pueblo sin prisas.
Uno de los principales atractivos del municipio es su iglesia parroquial, dedicada a San Millán, un ejemplo del patrimonio religioso típico de la zona. Además, el entorno natural que rodea al pueblo ofrece un escenario ideal para paseos y rutas al aire libre, especialmente apreciadas por quienes buscan desconectar y disfrutar del silencio del campo.
Además, no te puedes perder el Castillo de Olmillos de Sasamón, el gran emblema del pueblo y uno de los castillos-palacio renacentistas mejor conservados de la provincia de Burgos. Fue construido a finales del siglo XV por orden de Pedro de Cartagena, miembro de una influyente familia castellana, sobre una antigua fortaleza medieval.
A diferencia de otros castillos puramente defensivos, el de Olmillos combina función militar y residencial, lo que se aprecia en su estructura: una sólida muralla, torres circulares en las esquinas y un gran patio interior pensado para la vida cotidiana. Su aspecto recuerda más a un palacio fortificado que a un castillo de guerra.
Olmillos de Sasamón comparte muchas similitudes con otros pueblos de la provincia de Burgos: una fuerte identidad rural, un profundo arraigo a la tierra y una vida social muy ligada a las tradiciones. Sus fiestas patronales son uno de los momentos más esperados del año, con celebraciones que incluyen música, encuentros vecinales y actos religiosos.
En el plano gastronómico, destacan los platos propios de la cocina castellana, como el lechazo asado, las sopas de ajo, los embutidos artesanos y los guisos tradicionales. Una cocina sencilla pero contundente, que refleja la historia y el carácter de la zona y convierte a Olmillos de Sasamón en un ejemplo vivo del patrimonio cultural y rural de Castilla y León.
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